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jueves, 10 de diciembre de 2020

Fragmentos de "Sexo y marginalidad: Emigración, mercado de trabajo e industria del rescate" de Laura María Agustín


Laura María Agustín estudia la relación entre la cultura y trabajos postcoloniales en relación al sexo comercial, la emigración, las economías informales y la teoría feminista. Actualmente reside en Londres e investiga la situación en la industria del sexo de los trabajadores inmigrantes. Para escribir esta obra, además de recurrir a una extensísima cantidad de bibliografía y fuentes primarias, realizó durante años trabajos de campo que le suman aún más credibilidad y seriedad al haber sido testigo de la realidad desde dentro y darles voz a quienes habitualmente se les quita. El libro fue publicado en 2009 tras esos años de investigación de campo, lo que hace que se la pueda considerar prácticamente una visionaria por lo actual que es su contenido en 2020, once años después, al ser ahora el movimiento neoabolicionista que critica realmente el hegemónico, mucho más que en los años en los que realizó este estudio, enfatizando la complejidad, diversidad y heterogeneidad que se da en el trabajo sexual y que contrasta con el flagrante reduccionismo del movimiento abolicionista, poniendo de manifiesto que en todos los sectores y bandos se encuentran todos los géneros, y que si hay una industria del sexo lícita desde el momento en el que cada quién decide cómo gestionar su propia sexualidad sin interferir en la de los demás, también existe una industria del rescate no ya tan lícita ni ética, ya que los agentes sociales que pertenecen a ella dan prioridad a sus propios intereses que a los de aquellas personas a las que dicen pretender "salvar" y se creen con el derecho, desde su posición de poder y sin conocer el trabajo sexual desde dentro, de obligar a que toda la gente se adecue a su visión del mundo.

"Pero cuando se habla de sexo, no sólo los medios (donde no es sorprendente) sino muchas figuras serias del gobierno, adquieren el mismo tono, denunciando las emigraciones que involucran el trabajo en la industria del sexo y creando proyectos para prevenirlas. La necesidad está en ayudar, o incluso salvar, a las inmigrantes, lo cual ha generado una verdadera Industria de Rescate."

"Los viajes de las mujeres que trabajan en la industria del sexo son tratados como involuntarios en un discurso victimizante conocido como «tráfico», mientras que se ignoran las experiencias de los hombres y los transexuales. (…) La identidad de víctima impuesta a tantos con el objetivo de ayudarles hace, de un modo perturbador, que los colaboradores sean personajes importantes."

"Algunos proyectos que intentan cuantificar las 'víctimas' cuentan a todos los emigrantes que venden sexo, otros consideran a cualquiera que acepte denunciar a un 'traficante' de acuerdo con la ley local, otros cuentan a todas las que le dan dinero a un novio, pero otros incluyen a todos los trabajadores sexuales ilegales. Las 'víctimas' pueden ser registradas solo en los países de origen, en los de destino o en ambos; los estudiosos pueden incluir o no los países de tránsito. Los intentos de cuantificar realizados son poco confiables, además, porque la mayoría de las secciones dentro del sector sexual no son reconocidas por los gobiernos, lo que significa que tampoco puede haber un conteo apropiado de los 'trabajadores sexuales' como una categoría. En 1999, un proyecto europeo de prevención del SIDA, Tampep, calculó a los inmigrantes de venden sexo como porcentajes con respecto a todos los trabajadores sexuales de un país. Las cifras eran enteramente esquemáticas, ya que venían de un número limitado de proyectos que no usaron el mismo tipo de conteo, que no tuvieron el mismo tipo de contacto con la industria (por ejemplo, algunos solo vieron a los trabajadores de la calle, otros solo a la gente que usó los servicios de salud), que no se realizaron en todos los idiomas necesarios para comunicarse con todos los inmigrantes, o que operaron solo en las grandes ciudades. Otras complicaciones para contar las 'víctimas' incluyen la mala disposición de los inmigrantes irregulares a dar información correcta y el uso de documentos y nacionalidades falsas, lo que significa que las cuentas por país de origen son de poco fiar. Los inmigrantes que no pagan impuestos pueden preferir que no los cuenten. Algunos estudiosos cuentan a los trabajadores transgénero como mujeres y otros no, mientras que la mayoría de los conteos omiten a los hombres. Algunos de los proyectos de salud cuentan a las 'personas atendidas' o las 'atenciones médicas', significando que una persona que visita una unidad móvil cada semana, por ejemplo, puede ser contada 52 veces al año. Para el periodo 2003-2004, las cifras de Tampep describen los porcentajes de inmigrantes según el contacto de los miembros de proyectos con los trabajadores sexuales. Tales conteos no pueden considerarse definitivos o confiables."

"Pero los servicios que requieren que las víctimas se vuelvan 'sobrevivientes' a veces refuerzan la pasividad, particularmente en los contextos terapéuticos, diagnosticando síndromes y desórdenes y enfatizando en el daño que sufre la capacidad de la víctima para arreglárselas. (...) Las víctimas se convierten en receptáculos pasivos, mudos y dolientes que deben ser salvados y los colaboradores se vuelven salvadores, una operación colonialista contra la que se ha advertido en discusiones del tratamiento feminista occidental acerca de las mujeres del Tercer Mundo y que es ahora común en las discusiones acerca de las mujeres inmigrantes que venden sexo."

"¿Acaso esta tendencia hacia la 'criminalización' de los movimientos individuales de inmigrantes no tiene la paradójica consecuencia de promover el desarrollo del tráfico organizado de personas?"

"Desafortunadamente los esfuerzos para prevenir el 'tráfico' a menudo tratan de prevenir la emigración en sí misma"

"No solo las mujeres venden sexo. Los activistas que condenan la 'prostitución' como violencia patriarcal se concentran sobre las mujeres (y los niños) y usualmente insinúan que los hombres que venden sexo son distintos intrínsecamente y pocos en número. Ciertamente, los estereotipos involucran a las mujeres, son ellas las abiertamente estigmatizadas y objetos de rescate. Sin embargo, abundan los trabajadores varones; los investigadores y los funcionarios de los servicios sociales estiman que ellos exceden a las mujeres en algunos sitios y momentos; los hombres han sido más estigmatizados aún porque su presencia ni siquiera está reconocida. Aquellos que en las calles buscan mujeres con uniforme de 'prostituta', no ven a los hombres que ejercen la prostitución. En la industria también abundan personas transexuales, transgéneros, travestidos e intergéneros (...) En la industria del sexo, los tópicos de género son extremadamente complejos y sutiles. (...) Los ajenos al tema que insisten en imponer categorías de grupo olvidan que hay identidad de género, así como también juego y experimentación de género."

"(...) pero toda la evidencia muestra que el sexo era vendido a toda hora y en todo lugar y que quienes lo vendían eran 'una parte integral de la vida urbana de la Edad Media'."

"Durante el auge de lo social (finales del siglo XVIII) también surgió una teoría del autogobierno, pero se entendió que solo era factible en personas con suficiente capacidad para el pensamiento racional y que, donde este faltaba, otras personas tenían que gobernar."

"Cuando, a finales del siglo XIX, la clase media se percató del gran número de europeas que emigraban buscando fortuna en países como Argentina, donde trabajaban en burdeles, las llamó víctimas de la 'esclavitud blanca' que debían ser protegidas por su propio bien."

"En Aberdeen, con una población menor de 70.000 en la década de 1840, las organizaciones de rescate incluían filiales locales de la Asociación para la Promoción de las Ciencias Sociales, la Sociedad de las Damas Británicas para Promover la Reforma de las Prisioneras y la Asociación para la Promoción de la Pureza Social, así como la Asociación Aberdeen para la Reivindicación de las Mujeres Caídas y la Asociación Aberdeenshire de Damas para el Rescate de las Mujeres Caídas."

"El uso de penitenciarías para las 'prostitutas' pertenece a la nueva clase de disciplina y castigo que Foucault identificó en las cárceles, asilos y otras instituciones del siglo XVIII en adelante. El objetivo no era recalificar a las internas como sujetos con derechos sino convertirlas en criadas domésticas o esposas dóciles."

"Pero como el trabajo del policía y del juez, el de ellas dependía de definir a otros como malhechores, equivocados, confundidos y desviados. Las reformadoras se negaban a aceptar la información obtenida de la investigación social, de que las mujeres que vendían sexo no hallaban la vida desagradable. Esta negación les servía a ellas mismas; después de todo, de no haber gente que rescatar, ellas se podían quedar sin empleo."

"También me pregunté, después de leer mucho y participar en redes activistas durante algún tiempo, por qué tanta pasión y esfuerzo no se habían dirigido a mejorar la vida de los que venden sexo. El sector social dedicado a ayudarles ha crecido y se ha diversificado, y parte de la retórica ha cambiado ligeramente, pero la situación para los mismos sujetos se ha mantenido inalterable en su mayor parte: el abolicionismo sigue siendo la idea central moralizante dentro de los argumentos hegemónicos, el debate se centra en cómo 'controlar la prostitución', predomina una tolerancia local impredecible, el abuso policial es endémico, el sexo comercial es culpado de la propagación de enfermedades transmitidas sexualmente, hay redes prósperas que facilitan la movilidad de las trabajadoras y su introducción en el sexo comercial, el cual paga mucho mejor que cualquier otro empleo disponible para las mujeres, los trabajadores hombres y transgéneros son omitidos y la investigación se enfoca repetidamente en las motivaciones individuales para comprar y vender sexo. En todo el mundo hay una enérgica campaña para para ir en contra de estas prácticas, pero el progreso es impedido por las reacciones furibundas de los que favorecen la erradicación del sexo comercial. Los trabajadores sexuales, en estudios que recogen sus opiniones, acusan a un amplio rango de autoridades incluyendo la policía, los jueces, los médicos, los legisladores, y los investigadores por su reforzamiento del 'estigma de la puta' y su confabulación directa e indirecta en la persecución de los trabajadores sexuales."

"Los ponentes son bien conocidos en el circuito abolicionista; muchos han trabajado juntos en otros países. Escuchamos que la 'prostitución' es esclavitud y violencia contra las mujeres, que en la 'prostitución' los hombres fuerzan a las mujeres a tener sexo con ellos, que el 'tráfico' y la 'prostitución' son la misma cosa y que las únicas soluciones son la abolición y el castigo a los explotadores. Durante tres días estas ideas se repiten una y otra vez y, solo en raras ocasiones, llega alguna palabra desde la audiencia. Siento que estoy en la reunión de un culto. (...) En medio del barullo, una voz desesperada desde la audiencia pregunta si no sería posible escuchar lo que una 'prostituta' tiene que decir. Entonces, el representante de un programa internacional por las mujeres, portando espejuelos oscuros, toma el micrófono y ladra: 'No tenemos que hablar con las prostitutas para saber lo que es la prostitución'."

"Las Progresistas parecen no estar al tanto de que muchos feministas critican la idea de que todas las mujeres comparten una esencia. (...) Los feministas fundamentalistas hablan de las 'mujeres'; ellos creen en una esencia femenina que es violada dondequiera por el patriarcado; están seguros de qué es 'varón' y qué es 'hembra'."

"Simplificar las ideas que tenemos sobre las personas que pertenecen a la industria del sexo se perpetúa mediante la discriminación de la policía, los estereotipos en los medios, la desigualdad de género, la pobreza, la xenofobia y las políticas estatales sobre sexo y emigración. Cuando comencé mi estudio, la investigación demostraba la naturaleza construida del concepto de 'prostitución' en el siglo XIX, así que me comprometí a examinar su reproducción en el presente. Empleé la idea de la industria del sexo para abarcar las actuales formas proliferantes y los significados cambiantes acerca de la compra y venta de sexo, una complejidad que contrasta abruptamente con el usual reduccionismo y que comprende más hechos, lugares y gente."

"Encontré las raíces de esta exclusión en un fenómeno nombrado 'auge de lo social', cuando una burguesía recién investida de autoridad creyó que su elevado nivel de desarrollo y de sensibilidad la cualificaba para rehabilitar a los inferiores. Las mujeres educadas se labraron una esfera de empleo mediante el descubrimiento de una misión para salvar a los menos afortunados, especialmente a las 'prostitutas', quienes fueron redefinidas como víctimas."

"Si los empleados de los gobiernos, los designados por la política, los feministas, los portavoces de las ONG, los académicos y otros agentes sociales fueran capaces de despojarse de su certidumbre de saber cómo cada quién debe vivir, ellos podrían ser capaces de deshacerse del neocolonialismo, admitir que la capacidad de gestión puede expresarse en una variedad de formas, reconocer sus propios anhelos y aceptar que la diversidad europea dinámica, cambiante y arriesgada llegó para quedarse. También nos podríamos beneficiar si nos alejáramos del mito de que existe una frontera clara entre el sexo comercial y las tantas actividades sexuales convencionales. Dejar atrás las certezas, escuchar a los Otros: dejar el hogar."


lauraagustin.com

domingo, 2 de diciembre de 2018

Entrevista a Saisei-chan


La controversia mediática sobre el sindicato OTRAS ha vuelto a intensificar el viejo debate sobre la prostitución dentro de los feminismos. Mi compañera Saisei-chan, geisha catalana y feminista, es una de las principales voces que defiende el reconocimiento de las prostitutas como un sujeto político, con la legitimidad por lo tanto de (auto) organizarse y tener su propia voz. Esta entrevista se le realizó durante los días de debate sobre el trabajo sexual que tuvo lugar hace unos días en la ciudad de A Coruña, en el Ateneo Xosé Tarrío y en el Centro Social A Comuna, donde también ha ejercido de conferenciante. Saisei-chan se ha prostituido durante cuatro años y está orgullosa de ser parte de la lucha por los derechos de las trabajadoras sexuales, un gran referente a quien admiramos lxs trabajadorxs sexuales que la conocemos.




Cartas desde Shimabara (blog de Saisei-chan sobre trabajo sexual y la lucha de las putas feministas)

sábado, 17 de noviembre de 2018

En defensa del porno (y del trabajo sexual en general)

Este post se va a basar en su mayoría en extractos transcritos del ensayo de Jordi Claramonte Lo que puede un cuerpo, quien fue profesor mío de Teoría del Arte en el grado de Historia del Arte de la UNED, en dar a conocer la obra de Erika Lust en la que hay que tener la mente muy retorcida para ver algún rastro de machismo, y finalmente una reflexión personal respecto a los tópicos sobre qué gusta en el porno a hombres y mujeres, acompañado de un poema en prosa de Lawrence Schimel.


LO QUE PUEDE UN CUERPO: Ensayos de estética modal, militarismo y pornografía
(Jordi Claramonte)

Antes de nada, decir que Jordi no considera que haya nada ideal, que no me hemos llegado a la meta o nada tendría razón de ser, y que todo tiene su lado negativo, pero lo importante es resaltar todo aquello por lo que ve el porno como algo positivo y que dignifica, echando por tierra las excusas que se ponen para detestarlo sobre todo por parte de un sector de feministas culturales radicales, incluyendo datos históricos según los cuales el porno fue considerado por feministas de los 70 como sumamente positivo después de siglos negándoseles su sexualidad. Sería muy largo explicar lo que es estética modal, así que iré a lo sencillo. La razón por la que compara pornografía y militarismo, ya que yo me centraré sólo en el porno, es que en los dos se produce un amontonamiento y fragmentación de cuerpos, y que las fantasías de dominación propias del militarismo, consistentes en que el general se considera el único con un espíritu y voluntad genuinos y capacidad de control sobre el resto, a quienes considera meras herramientas pasivas, y las fantasías de aceptación propias del porno, consistentes en dotar a las protagonistas de un discurso que en realidad era del escritor (antes de la aparición del mundo audiovisual) según el cual aceptaban como propias las ideas de sumo disfrute e incluso triunfo social que en la realidad no se daba, comenzaron a intercambiarse. A pesar de lo dicho sobre las fantasías de aceptación, Jordi no deja de verlo como algo positivo que a la larga contribuirá a la autonomía de las mujeres (y hombres, como recalca siempre que hace referencia a las típicas y tópicas críticas a la cosificación de la mujer, como si los hombres no pasaran por el mismo proceso). 
Sin más, comienzo a transcribir los párrafos que más interesantes me parecen.

“Este libro trata de mujeres y de hombres, de seres que ya no saben ni quieren saber si son una cosa o la otra, de sus cuerpos. Trata sobre todo de putas y de soldados. De las operaciones conceptuales y mecánicas que el poder ha efectuado sobre sus cuerpos, y también, por supuesto, de lo que ellas y ellos han hecho al respecto. (…) Este libro trata con ello, fundamentalmente, de las posibilidades de la autonomía y de las amenazas de la fragmentación.”

“La pornografía como género se distingue precisamente en la medida en que tiene como fin esa autonomía de lo erótico, autonomía respecto a la moral, la política e incluso respecto de los cánones formales de otras poéticas diferentes.”

“Hemos construido la estética modal como una estética generativa, para poder recurrir a conceptos como el de las competencias modales que nos permiten concebir procesos de reapropiación, procesos instituyentes que eviten la conversión de la autonomía en fragmentación. Esperamos con ello hacer posible comprender todo el alcance que tiene la construcción y defensa de una autonomía como la autonomía de lo erótico en la construcción y defensa de una vida más inteligente y digna.”

“El término pornografía deriva etimológicamente de los vocablos griegos porné y graphos, por lo que su transcripción vendría a ser algo así como escritura de la puta. (…) en el campo de la literatura erótica, buena parte de la producción más primeriza se presenta propiamente como tal escritura de la puta.”

“Con el estatuto autónomo de la erótica se cuestionará tan abiertamente como sea posible la vinculación del sexo a la reproducción biológica y a la institución del matrimonio, atacándose con ello, según han visto muchos críticos de la pornografía desde el siglo XIX a nuestros días, lo que se consideraba la base misma de la sociedad: la familia. Como ha destacado Angela Carter en su ya clásico The Sadeian woman: «la obra de Sade está directamente relacionada con la naturaleza de la libertad sexual y es particularmente significativa para las mujeres en la medida de su rechazo a considerar la sexualidad femenina en términos de su función reproductiva»... (Angela Carter, The sadeian woman, 1988). Este mismo rechazo se reproducirá en la mayor parte de la pornografía más significativa: desde la construcción editorial de revistas como Playboy o Hustler hasta mitos de la filmografía porno como Garganta Profunda.”

“En el siglo XVIII se produce un recambio de fantasías y modelos de mujer, no sin conflicto ni contestación, y puede sostenerse que buena parte de la última literatura erótica de la segunda mitad del XVIII se construye en un intento por contrarrestar la creciente influencia del modelo rousseaniano de mujer, su aparato de pudor y su destino de víctima: como ha destacado Kathryn Norberg: la puta libertina no asume la nueva noción de femineidad. No es modesta, dependiente, cariñosa ni maternal; no cree en el amor romántico y evita ser confinada a la esfera privada de la familia.”

“Es de vital importancia constatar que en esa construcción de imágenes —como un chorro de esperma cayendo sobre la cara de una mujer— la actriz no demuestra ser un objeto inerte sometido a los designios del hombre sino una socia activa que muestra desear precisamente justo aquello que el hombre quiere hacer y que acaso no se atreve expresar.”

“Estas fantasías de aceptación van construyendo un marco en que es pensable la igualdad de hombres y mujeres en términos de planificación estratégica de sus vidas y más concretamente la autonomía de las mujeres en términos económicos, emocionales y eróticos.”

“En su funcionamiento como despliegue de lo erótico como facultad autónoma la pornografía ha compartido frentes de batalla con numerosos y variados aliados. Por un lado, y como han reconocido numerosas autoras feministas, resulta especialmente destacable la vinculación entre la pornografía y el feminismo respecto a su común ataque contra la limitación del sexo a los ámbitos del matrimonio heterosexual y la procreación dentro del mismo. En efecto, ambos campos, pornografía y feminismo, han recibido durante décadas los mismos anatemas por corromper la santidad de la maternidad y la familia.”

“Es evidente que la construcción de lo erótico como campo autónomo ha contribuido a la exploración y la liberación de la sexualidad femenina, de hecho, como destaca Wendy McElroy, feminismo y pornografía coinciden a la hora de pensar a las mujeres como seres sexuales susceptibles de desarrollar una vida sexual basada en el placer y la autorrealización. De hecho, buena parte de las reivindicaciones feministas han sido planteadas en función de la identidad sexual femenina: igualdad de derechos en los matrimonios, lesbianismo, control reproductivo, justicia de género. (Wendy McElroy, XXX A woman's right to pornography, 1995)”

“El argumento más habitual sostiene que la deshumanización deriva de la representación descontextualizada del cuerpo desnudo, o peor aún de algunas de sus partes o funciones. Esta falta de referencias en lo que refiere a la vida emocional o intelectual de los personajes pornográficos provocaría que cayéramos en la ficción de tomar a dichos personajes como meros objetos de contemplación o de uso sexual.
En primer lugar habría que articular una distinción entre usos representativos y usos performativos de la pornografía: sería inquietante suponerle consecuencias performativas a todas las representaciones pictóricas o fílmicas. Pensar que el espectador de la pornografía se va a sentir compelido a imitar literalmente las hazañas o rarezas eróticas que aparecen en la pornotopía es tan ingenuo como pensar que el espectador de una película de espías va a salir convencido de que él también tiene licencia para matar o para salvar el mundo.”

“Algunas pensadoras han contraatacado, desde el campo feminista, denunciando que la corporeidad de las mujeres, y la de los hombres por cierto, en su conjunto o en relación a determinadas partes del cuerpo o sus funciones es una parte del ser humano tan digna de ser representada como lo puedan ser su vida mental o sus balbuceos poéticos:
Normalmente el término objeto sexual significa que las mujeres son representadas como cuerpos o partes del cuerpo, reduciéndolas a meros objetos físicos. ¿Qué hay de malo en esto? Las mujeres son tanto sus cuerpos como sus mentes o sus almas. Nadie se molesta si se presenta a una mujer como un cerebro o como un ser espiritual. Y sin embargo semejantes representaciones ignoran a la mujer como ser corporal. (…) Molestarse por una imagen que prioriza el cuerpo humano meramente demuestra una mala actitud hacia lo físico... ¿por qué es degradante fijarse en la sexualidad de una mujer? Bajo esta actitud subyace la convicción de que el sexo debe ser de alguna manera ennoblecido para ser presentable. (Wendy McElroy, XXX A woman's right to pornography, 1995)”

“Los defensores de la teoría autoritaria entienden perfectamente que la construcción de una sexualidad autónoma que persigue la pornografía entra en conflicto con su percepción del sexo como una actividad fundamentalmente reproductiva y sancionada por determinados ritos institucionales como el matrimonio, dichos ritos se verían amenazados por la imaginación pornográfica que no se cansa de ofrecer tramas relacionales donde el sexo sucede de modo incondicionado.
(…)
Para la teoría libertaria el individuo es por definición e imperativo político un ser racional capaz de discernir por sí mismo sus propios criterios de verdad y de orientar su práctica en consecuencia. (…) En la medida en que a través de la pornografía se exponen y se valoran estilos de vida alternativos, el enfoque libertario no puede sino celebrarlo, con la precaución de asumir que, al cabo, la pornografía no deja de estar limitada por su carácter representacional.
(…)
Algunos grupos de feministas han asumido la teoría de la responsabilidad social para denunciar que en el caso de la pornografía el desequilibrio de poder es particularmente odioso y nocivo puesto que se traduce en una producción pornográfica que es de modo inevitable la expresión del odio a las mujeres y su representación como putas, objetos sexuales y víctimas pasivas de la violencia machista.
La teoría de la responsabilidad social implicaría la necesaria intervención social para regular el mercado de la imaginación pornográfica. Ahora bien, ¿en qué sentido debe producirse esa regulación? Para los grupos feministas inspirados por McKinnon y Dworkin la respuesta no puede ser otra que la de la prohibición de todo material pornográfico así como la persecución judicial de sus productores, distribuidores y consumidores. Estos grupos han entablado alianzas con los representantes del enfoque autoritario en la medida en que, sin duda, comparten lo que hemos denominado una comprensión performativa de la pornografía que vincula su consumo a alteraciones directas y mecánicas de las actitudes y conducta. Tanto es así que dichas alianzas llevaron a que grupos feministas radicales aliados con colectivos como «Mayoría moral» y determinados jueces ultraconservadores promovieron juntamente en los EEUU leyes de prohibición y persecución de la producción, distribución y consumo de pornografía.
Otros grupos feministas, en cambio, partiendo del mismo enfoque de la responsabilidad social, han preconizado un contraataque con las mismas armas y han estimulado la formación de productoras cinematográficas, en las que las mujeres, a menudo ex actrices porno, pueden dirigir su propia producción pornográfica siguiendo sus criterios y prioridades.”

“Pese a los intentos neoconservadores por conceptualizar y reprimir la amenaza pornográfica, parece evidente que ésta es poco menos que imparable y que el proyecto ilustrado de autonomización de lo erótico sigue en marcha. La escasa voluntad por someter a las convenciones hegemónicas los deseos de grupos, antaño relegados a la clandestinidad cuando no abiertamente perseguidos, como los grupos de gays, lesbianas, transexuales o bisexuales y su clara reivindicación del derecho a una erótica soberana nos hablan con toda claridad de ese proceso de autonomización de lo erótico.
Dicha autonomización ha tenido un componente poco menos que revolucionario en toda la modernidad, distanciando primero la vida erótica de las admoniciones morales o religiosas y construyendo identidades y géneros alternativos después.”

“La autonomía de lo erótico puede verificarse por tanto en la construcción cooperativa de modos de relación, de mundos de vida que sean a su vez instituyentes de autonomía que puede hacer nuestra vida más inteligente y digna.”

(de Lo que puede un cuerpoJordi Claramonte, 2009)


Tras estos extractos del ensayo de Jordi Claramonte, la defensa de que el porno constituye un género en sí mismo consistente en desligar toda actividad sexual de convenciones sociales mostrándola tal cual, en la que lo habitual no es de ninguna manera que la mujer aparezca sometida al hombre, considerándola muchas feministas como sumamente positiva, quisiera desmontar dos tópicos respecto a los gustos pornográficos de hombres y mujeres. Todo el mundo conoce a estas alturas las preferencias de las mujeres por categorías extremas, y que la categoría más buscada por las mujeres en Pornhub es la de hardcore, superando en un 75% a los hombres.



No todas las mujeres tienden a ocultar que vean porno, con más o menos asiduidad, y muchas de las que lo admiten confiesan abiertamente que no soportan, dicho por ellas, que se muestren besos, caricias, romanticismo y cursilería. En cambio, muchos hombres se suelen decantar por la obra de directoras como Erika Lust, uno de los iconos del, según sus palabras, porno feminista, ético y artístico, repleto de diálogos, argumento, iluminación cuidada y, por supuesto, sexo explícito, tal y como explica en esta entrevista.
En los siguientes fotogramas se puede observar perfectamente lo anteriormente citado, en especial la cuidada iluminación. Eso sí, es importante saber, ya que tan de moda está enorgullecerse de ser normal para ridiculizar a los visualmente no convencionales, sobre lo que como disidente de la normalidad no tengo nada que decir, que uno de los objetivos de Erika es que sus filmes resulten más inclusivos con respecto a diferentes sexualidades, géneros (sí, en plural, así lo declara en la anterior entrevista), tipos de cuerpos y razas.










Uno de sus proyectos más famosos es XConfessions, basado en materializar audiovisualmente las fantasías sexuales de gente anónima.


Su web personal: https://erikalust.com/

Para acabar, he aquí otra muestra de que hay hombres que buscan en el porno cualquier detalle cariñoso o espontáneo que sugiera humanidad más allá de tanto mecanicismo. Se trata de un microrrelato erótico de Lawrence Schimel recogido en Una barba para dos (2016)


CLASIFICACIÓN PROPIA

En las páginas porno, sean gratis o de pago, las etiquetas —jóvenes, bareback, tríos, mamadas, interracial, doble penetración, etc.— nunca coinciden con lo que a mí me pone. Me parece todo tan frío, los actores tan serios en su empeño (tanto el follador como el follado), los gemidos tan falsos... Falta calor humano. Así que tengo que ir abriendo todos los links, echando un vistazo a todas las galerías, viendo en fast forward cada vídeo, buscando lo que me da morbo: los tíos que sonríen o se ríen mientras follan, los imprevistos, cualquier instante de humanidad que se cuela durante el rodaje... Esos momentos son los que me ponen, los que agrego a la lista de mis enlaces favoritos para poder volver a ellos cuando estoy en casa y siento que necesito echar un polvo, mi mano, yo y la pantalla con su humanidad prestada.

Lawrence Schimel


Todo esto, por supuesto, una contraargumentación a las mismas cuatro consignas que todos conocemos, va dirigido a todas esas personas empeñadas en que todo el mundo ha de vivir como ellas deciden. Abolicionistas, se hacen llamar este tipo de personas que ahora se han puesto de moda, cuyos desprecios que nos dirigen a les trabajadores sexuales nos están hartando y que como sigan saltando por encima de la ética como si de un juego de saltar a la soga de tratara, conseguirán lo contrario de lo que pretendían.

Josu Sein 






Goldfrapp: Yes Sir, I Can Boogie (live)