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domingo, 26 de marzo de 2017

A Roger dos años después de su suicidio


Fotografía realizada el 26 de marzo de 2016 (Josu Sein)

...no sé cuándo te fuiste...incluso confundo años...no sólo días y meses...se me hace una eternidad desde que te fuiste...aunque sólo hayan sido dos años...pero no es tu ausencia...es tu posesión sin poderte ver delante...vives en mi sangre...no el virus...todo tú...¿sabes que maté al virus?...cómo no lo vas a saber si navegas por mi sangre...estamos curados...te deseo surcando mi sangre...pero descansa...busca una isla...tus comportamientos que ahora mimetizo se me hacen cuesta arriba...para un momento y tumbémonos en la hierba...miremos las estrellas llenas de vida...los huesos y el semen que forman montañas y ríos de lava en mi interior...celebremos tu triunfo...que nadie se llevara tu alma de outsider...que decidieras por fin sobre tu vida...y leamos tus blogs...no te preocupes por quien está impidiendo que tu obra vea la luz...lo pagará...cree en el karma basándose en la física cuántica...me lo dijo varias veces...ángel mío condenado a haber vivido entre monstruos...ahora eres libre...deja que excrete lo que queda de tu esclavitud en mí...dame algo de tu nueva libertad que te pertenecía por derecho en vida...dame vida...dolor y vida...adiós al vacío...y llámame cada vez que lo necesites...sabes que ahora no sólo eres tú mi ángel...yo soy tu ángel también...ahora sé que los ángeles tienen sexo...siempre nos encontraremos en él...pero ahora te pido por favor que nos tranquilicemos...no soporto vivir bajo presión...pero antes de explotar esparciré tu sabiduría y tus habilidades que por miedo a tu poder transformaron en trastornos...dame algo de ese poder ahora que eres consciente de él...pero sin prisa...descansemos en cada nuevo paraje de mi interior que descubramos...y sintámonos...como siempre...ángel mío...te quiero...

Texto escrito el 26 de marzo de 2017 (Josu Sein





josusein.com

lunes, 1 de junio de 2009

Something to remember...

Josu Sein


Estoy enamorado de tu recuerdo.
¿Cómo amarte ahora cuando te has convertido en lo que tú mismo odiabas?

domingo, 1 de febrero de 2009

Carta a David


Fotografías de la serie "Recuerdos del futuro" (Josu Sein) -->
Ahora que sé que quiero ser feliz, no sé qué es lo que tiene valor, quién puede hacer que yo tenga valor. Deberíamos haber subido hasta la cima; siempre haciendo agujeros en el suelo. No han sido los suficientes días, yo no he sido lo suficiente. Mi carne equivocada para mi elevación. Tu colchón sonando otra vez lejos de mí y mis dedos goteando sangre, intentando congelar el momento exacto en el que perdí mis años más sentidos, el sentimiento de que alguien pudo haber trascendido la carne para llegar a la sangre. La que me sigue goteando por los dedos. Preciosa habitación blanca manchada de rojo. Y yo queriendo poder dormir para que tu fantasma no esté dentro de mí aunque sólo sea por un momento. Pero siempre lo estará. Ahí estarán todas las imágenes ardiendo. Y las dudas. Buscar en otro sitio o no. El miedo a que si me quedo esperando en mi habitación el techo se me caiga encima por haber creído que huir es de cobardes. Hoy he decidido ser valiente, y me vuelvo a arrepentir, porque no sé si ha sido una cobardía. Pequeño masoquista... Pensé que estaba preparado para cerrar y seguir, pero el libro sigue abierto y la historia inacabada. Hace tan sólo unos meses pensé que el camino se estaba abriendo. De tu boca salieron palabras que hacía años no escuchaba, unas insignificantes palabras que con otra gente usas sin ningún miedo. Pero cerraste la boca otra vez, tanto que tu alma se cerró también, sólo que la mía sigue abierta. Y dicen que hay que saber esperar. Ya he esperado todas las edades que no he vivido pero sí sentido. Sé que es inútil seguir esperando con el cuerpo doblado días más soleados, pero me gustaría que supieras que puedes coger todo lo que quieras de mí a cambio de un pedazo de tu piel para sintetizar el narcótico perfecto. Un trato es un trato. Porque pensaba que al fin y al cabo, si yo te siento puede que tú a mí también. Yo recogeré todas las plumas que se desprenden de tus alas, toda la bilis que mana de tu alma. Llenaré de ti mis vacíos armarios decorándolos con preciosos frascos de cristal llenos de formol y pedazos de tu cuerpo y mente, que no puedo separar. Pero no duramos para siempre. No sé a dónde queremos llegar, pero si lloro y no duermo es porque nunca llego a ninguna parte. Mientras el helado se derrite no te enfades contigo mismo, querido osito de peluche, por no tener garras. Si no puedes aferrarte a lo que siempre fue, aférrate a lo nuevo. No necesitas alardear para demostrar tu fuerza.
Palabras que te dije y que se han quedado en un punto muerto, entre vacías y dañinas, al darme cuenta de que me toca decírmelas a mí mismo también. No sé si eres tú o yo el que está corriendo demasiado deprisa, pero nos estamos perdiendo de vista. Aún te quedan los 7 nomeolvides que dejé a tus pies. Y por favor, porque sé que todavía estás ahí dentro, vence al ultracuerpo que te ha invadido, porque todo lo que no concluyas, así quedará si mañana morimos.

Todo el alimento mal soñado de los últimos años desvaneciéndose antes siquiera de haberlo probado. Y ahora sólo me queda desear que se desvanezca cuanto antes. No quiero más monos con todo ese miedo a la carne completa. Quizás algún día los monos humanos pasen a ser arquitectos de su propia vida.

Todo el dolor que se plasmó tiempo atrás en estas palabras ya ha desaparecido. No te necesito. Simplemente te quiero. Ahora sé que soy yo quien se tiene que hacer valer.

T'estimo...

Farewell...

(Josu Sein)

viernes, 7 de noviembre de 2008

Memoriografía


Preciosos recuerdos de la infancia. Poder jugar y ser natural sin miedo a que te miren mal como cuando eres adulto, una noción del tiempo más abstracta, infinita capacidad para soñar despierto... ¿Que si volvería a vivirla? Por nada del mundo. Todo esto se complementaba con angustia y ansiedad, tristeza, depresiones, un carácter huraño, timidez, rechazo, que los adultos que han olvidado su infancia no se den cuenta de que tienes ideas muy claras sobre “cosas de adultos” como el divorcio y la adopción (yo le pedí con pocos años a mi madre que adoptara un niño) y digan que son “cosas de niños”, que te prohíban ver o hacer las cosas con las que te sientes realizado (le doy gracias a la televisión por haberme dado la oportunidad de ver desde muy pequeño tanto cine de terror), tener que soportar los caprichos e inmadurez de algunos adultos... A pesar de esto siempre busqué la diversión. Los que me conocen bien saben lo divertido que puedo ser. Otra cosa es que muchas veces me pueda aburrir lo que a muchos diverte... Supongo que sería este carácter el que me llevó a tener problemas para enfrentarme a lo que la gente llama Realidad y a buscar otras realidades. La curiosidad por descubrir lo que se encuentra en mi interior y en el de los demás me llevó a interesarme desde siempre por toda forma de arte, estudiando imagen y fotografía y dedicando mi tiempo a la literatura y la fotografía, colaborando durante años con la revista de diseño y arte experimental Belio Magazine (muchas gracias).

Desde muy pequeño, cuando mi madre salía a buscar caracoles, yo iba por delante intentando salvar todos los que podía. Le gritaba cuando veía en la cocina crustáceos vivos en agua hirviendo. Miraba con impotencia y odio a los niños que atrapaban y torturaban algún murciélago. Me hice ovo-lácteo vegetariano a los 16 años. Hoy en día soy vegano convencido y me interesan y preocupan los derechos de todos los animales. Es curioso que recuerde que tenía 16 años, porque las fechas no son lo mío y nunca les he dado ninguna importancia. Para recordarlas tengo que dibujar un esquema de mi vida. Citando a William Burroughs, estoy saltando del tiempo al espacio.

Al leer a Aldous Huxley y el infierno que ven en lugar del cielo algunos visionarios y tomadores de mescalina, me vienen a la mente una serie de sensaciones que me atormentaron durante algunos años de mi infancia. Indescriptibles. Son eso, sensaciones. Aunque lo ideal sea el equilibrio, siempre me he movido más por las emociones que por la razón.

No concibo mi vida ni mi niñez sin todas las películas eróticas y de terror que veía, algunas de las cuáles forman parte de la filmografía de uno de mis ídolos (tengo muchos), David Cronenberg.

Recuerdo perfectamente un cómic que rondaba por casa. Se trataba de una novela gráfica que retrataba la situación en la que se encontraban las brujas en la Edad Media y las torturas reales a las que eran sometidas por la Inquisición. Les cogí tanto cariño... Empecé a interesarme por la religión para acabar siendo blasfemo.

Supongo que sentí fascinación por lo andrógino desde que nací.

El que haya tenido “amigos” que me han fallado y el haber perdido la confianza en mucha gente no ha impedido que la amistad siga siendo uno de los pilares que me sostienen. Vencida en gran medida mi timidez aunque todavía no mis dificultades para enfrentarme a la para los demás tan fácil vida diaria, siguen en mí las ganas de superar la soledad sin huir de ella e intercambiar emociones y proyectos con otras personas.

Durante unos recientes años donde los supuestos servicios sociales, incluida la medicina, me destrozaron en lugar de ayudarme, constantemente me venía a la cabeza y a las vísceras una frase de Burroughs: “La democracia es cancerígena, y su cáncer se llama burocracia”. Sumergido últimamente en su literatura, tomé conciencia de que en mí había algo, casi genético, de la familia Johnson.

Me dieron medicamentos que me engordaron 25 kilos y que me llevaron a desconfiar de la medicina actual y sus perjudiciales drogas que intentan desprestigiar a las ilegales sin mirarse ellas mismas al espejo. Un día me levanté “sabiendo” que iba a adelgazar. Los 25 kilos desaparecieron sin ningún esfuerzo por mi parte. Después de algunos años sintiéndome solo sin quererlo, un día me levanté sabiendo que iba a desaparecer mi aislamiento. En unos meses he conocido a cantidad de gente interesante. Ahora sé que en mi vida van a ocurrir cambios y nuevas experiencias. ¿Qué vendrá después?

El Hermitaño se ha ido a la cama. Son el Loco, el Mago, el Carro, la Muerte, el Diablo y el Mundo los que han ocupado su lugar. Estoy en proceso de tomar las riendas de mi vida. Nunca es demasiado tarde...

Estos son retazos de mi vida. Son los recuerdos y las sensaciones que estos nos producen, más que los hechos “objetivos”, los que nos hacen ser lo que somos. ¿Qué pasaría si perdiéramos la memoria? Quizás dejaríamos de ser los mismos. Quizás seríamos más auténticos, al liberarnos de nuestras ataduras y salir a la luz todo lo que nosotros mismos nos hemos obligado a reprimir, a pesar de la angustia que tiene que suponer el no entender nada de lo que está pasando a tu alrededor.

¿La mente sobre la materia? Mejor, hacer materia la mente. Por algo somos físicos...

Fotografías de Josu Sein