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jueves, 4 de marzo de 2010

Severn Suzuki, la niña que silenció al mundo

Severn Cullis-Suzuki, nacida el 30 de noviembre de 1979, es una canadiense bióloga, ecóloga y activista medioambiental, fundadora a sus 9 añitos de la Organización Infantil del Medio Ambiente (Environmental Children's Organization - ECO), un grupo de niños dedicados a enseñar a otros jóvenes diversos temas sobre medio ambiente. En 1992, a la edad de 12 años y con mucha iniciativa, recaudó dinero con los miembros de la ECO para asistir a la Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo "The Earth Summit", celebrada por la ONU en Río de Janeiro, donde con mucha inteligencia y capacidad de oratoria presentó ante los representantes de la ONU un discurso que dejó boquiabiertos, o por lo menos así debería haber sido, a todos esos adultos soberbios que menosprecian a los niños y que se ocultan tras la burocracia para sacarles partido a sus supuestas buenas intenciones, marear la perdiz y nunca jamás realizar esos cambios que Sí son posibles.

Niños así surgen cuando los adultos se muestran dispuestos a aprender de ellos y no se limitan a intentar crearlos a su imagen y semejanza...


El discurso subtitulado en castellano:

lunes, 21 de diciembre de 2009

¿Matan las escuelas la creatividad?

Anécdota real: Con muy pocos años, ya en EGB aunque en la etapa en la que todavía no se hacían exámenes y las "notas" consistían en una carta que los profesores enviaban a los padres diciendo cómo se comportaba el niño en cada ámbito y qué resultaba "preocupante", a mis padres se les dijo literalmente que lo "preocupante" era que yo no paraba de dibujar sirenas.

Más adelante, en un pueblo sexista y separatista donde sigo hoy en día viendo cómo un niño de muy pocos años insulta por la calle a cualquiera que lleve las uñas negras o botas hasta las rodillas, cosa que no pasa en Barna, lo tengo que decir, dado que yo sólo jugaba con algunas niñas ya que el resto de niños y niñas me hacían la vida imposible, mis padres recibieron otra carta en la que se les aconsejaba que me llevaran al psicólogo. Así lo hizo mi madre, y me llevó a un "prestigioso" psicólogo privado de nombre Andrés al que yo llamaba "Andrés el Ciempiés". El hombre simplemente me traía una bolsa de llena de juguetes, me decía que jugara mientras él se sentaba y miraba quedándome yo cortado (evidentemente...) e interpretándolo él como síntoma de un niño antisocial y retraído, que lo era, aunque ahora me doy cuenta de que no era algo que me perteneciera. Acto seguido se iba, me dejaba alrededor de una hora para que jugara solo con la puerta cerrada (no sé si registrando la imagen o el sonido para verme o escucharme desde otra habitación aunque lo dudo por algo que ahora diré), y cuando mi madre volvía a por mí le cobraba. No fueron muchas sesiones, ya que mi madre me dejó de llevar cuando vio que lo único que hacía Andrés era tocarle el coño y el bolsillo. Y dudo de que me vigilara desde otra habitación porque jamás nos comentó nada ni a mí ni a mi madre sobre lo que realmente yo aprendí en esas sesiones. Aprendí a robar. Madre... La de muñecos y juguetes que me llevé yo para mi casa, actividad que muchos años después aprendí a desarrollar en las FNAC...

Aún sigo dando gracias porque existan escuelas como el Institut d'Estudis Fotogràfics de Catalunya, donde además de aprender a compartir con los demás todo lo que te salía de dentro, podías darte el lujo de mandar a la mierda a un profesor cuando te tocaba la moral, no siendo la norma.


Ved esto, no tiene desperdicio, a pesar de mencionar algún tópico como que las mujeres pueden hacer muchas cosas a la vez y los hombres no. Y digo que es un tópico porque a mi madre no se le puede hablar simplemente si está friendo un huevo, siendo ella la que me echa en cara que la moleste mientras está haciendo algo. XDDDDDDD


"Out of our minds"




No debemos aprender sólo para repetir. No debemos ser piezas de una maquinaria al servicio de la sociedad. Todos los grandes descubridores científicos han sido también creadores y han estado dotados de una gran imaginación. Debemos contemplarnos en nuestra totalidad.


Morphine: "You look like Rain"

Your intelligence is sexy...


viernes, 6 de marzo de 2009

Recuperando la infancia prematuramente perdida...

Josu Sein

"Dame el niño. Por increibles peligros e innumerables fatigas, me he abierto camino hasta el castillo más allá de la ciudad de los goblins para recuperar al niño que me has robado. Porque mi Voluntad es tan fuerte como la tuya, y mi Reino igual de grande. No tienes poder sobre mí..." (de "Dentro del Laberinto" de Jim Henson).

domingo, 15 de febrero de 2009

"Madurez"

Josu Sein

Me gusta y me hace gracia mi evolución. Literalmente, ahora que tengo 31 años, parezco físicamente más joven que hace 10. Hace poco pasó una chica por casa a hacer una encuesta y se pensaba que era menor de edad.

Y me pregunto, ¿qué es para la gente la "madurez"? ¿Aprender a moverse en este artificio al que llamamos realidad? ¿Saber buscar un curro que te ocupe todo el día, es decir, todo tu tiempo y tu vida? ¿Conseguir poder? ¿Ser serio y aburrido y perder tu yo verdadero? ¿Aprender a moverse en el capitalismo? ¿Pretender que sólo haya una manera de vivir cuando hay tantas como personas? ¿Hacer que todos sean iguales a nosotros para anular a los diferentes? Envidia me dan todos mis conocidos que saben sobrevivir y VIVIR, que es más importante, fuera del sistema establecido en la medida de lo posible.

Qué pena lo que hacemos con los maravillosos niños, que habitualmente son maravillosos hasta los 5-6 años, después ya se empìeza a ver cómo están siendo manipulados.

"And I ride to work every morning wondering why,
sit in the chair and be good now,
and become all that they told you..."
(de "Girl" de Tori Amos)

"Sólo los jóvenes aportan algo...
...y la juventud no les dura eternamente"
(de "El almuerzo desnudo" de William Burroughs)

Aquí, una chica de 12 años dando lecciones a todos esos "adultos", a los que no les conviene que los niños tengan demasiada personalidad propia.



viernes, 7 de noviembre de 2008

Memoriografía


Preciosos recuerdos de la infancia. Poder jugar y ser natural sin miedo a que te miren mal como cuando eres adulto, una noción del tiempo más abstracta, infinita capacidad para soñar despierto... ¿Que si volvería a vivirla? Por nada del mundo. Todo esto se complementaba con angustia y ansiedad, tristeza, depresiones, un carácter huraño, timidez, rechazo, que los adultos que han olvidado su infancia no se den cuenta de que tienes ideas muy claras sobre “cosas de adultos” como el divorcio y la adopción (yo le pedí con pocos años a mi madre que adoptara un niño) y digan que son “cosas de niños”, que te prohíban ver o hacer las cosas con las que te sientes realizado (le doy gracias a la televisión por haberme dado la oportunidad de ver desde muy pequeño tanto cine de terror), tener que soportar los caprichos e inmadurez de algunos adultos... A pesar de esto siempre busqué la diversión. Los que me conocen bien saben lo divertido que puedo ser. Otra cosa es que muchas veces me pueda aburrir lo que a muchos diverte... Supongo que sería este carácter el que me llevó a tener problemas para enfrentarme a lo que la gente llama Realidad y a buscar otras realidades. La curiosidad por descubrir lo que se encuentra en mi interior y en el de los demás me llevó a interesarme desde siempre por toda forma de arte, estudiando imagen y fotografía y dedicando mi tiempo a la literatura y la fotografía, colaborando durante años con la revista de diseño y arte experimental Belio Magazine (muchas gracias).

Desde muy pequeño, cuando mi madre salía a buscar caracoles, yo iba por delante intentando salvar todos los que podía. Le gritaba cuando veía en la cocina crustáceos vivos en agua hirviendo. Miraba con impotencia y odio a los niños que atrapaban y torturaban algún murciélago. Me hice ovo-lácteo vegetariano a los 16 años. Hoy en día soy vegano convencido y me interesan y preocupan los derechos de todos los animales. Es curioso que recuerde que tenía 16 años, porque las fechas no son lo mío y nunca les he dado ninguna importancia. Para recordarlas tengo que dibujar un esquema de mi vida. Citando a William Burroughs, estoy saltando del tiempo al espacio.

Al leer a Aldous Huxley y el infierno que ven en lugar del cielo algunos visionarios y tomadores de mescalina, me vienen a la mente una serie de sensaciones que me atormentaron durante algunos años de mi infancia. Indescriptibles. Son eso, sensaciones. Aunque lo ideal sea el equilibrio, siempre me he movido más por las emociones que por la razón.

No concibo mi vida ni mi niñez sin todas las películas eróticas y de terror que veía, algunas de las cuáles forman parte de la filmografía de uno de mis ídolos (tengo muchos), David Cronenberg.

Recuerdo perfectamente un cómic que rondaba por casa. Se trataba de una novela gráfica que retrataba la situación en la que se encontraban las brujas en la Edad Media y las torturas reales a las que eran sometidas por la Inquisición. Les cogí tanto cariño... Empecé a interesarme por la religión para acabar siendo blasfemo.

Supongo que sentí fascinación por lo andrógino desde que nací.

El que haya tenido “amigos” que me han fallado y el haber perdido la confianza en mucha gente no ha impedido que la amistad siga siendo uno de los pilares que me sostienen. Vencida en gran medida mi timidez aunque todavía no mis dificultades para enfrentarme a la para los demás tan fácil vida diaria, siguen en mí las ganas de superar la soledad sin huir de ella e intercambiar emociones y proyectos con otras personas.

Durante unos recientes años donde los supuestos servicios sociales, incluida la medicina, me destrozaron en lugar de ayudarme, constantemente me venía a la cabeza y a las vísceras una frase de Burroughs: “La democracia es cancerígena, y su cáncer se llama burocracia”. Sumergido últimamente en su literatura, tomé conciencia de que en mí había algo, casi genético, de la familia Johnson.

Me dieron medicamentos que me engordaron 25 kilos y que me llevaron a desconfiar de la medicina actual y sus perjudiciales drogas que intentan desprestigiar a las ilegales sin mirarse ellas mismas al espejo. Un día me levanté “sabiendo” que iba a adelgazar. Los 25 kilos desaparecieron sin ningún esfuerzo por mi parte. Después de algunos años sintiéndome solo sin quererlo, un día me levanté sabiendo que iba a desaparecer mi aislamiento. En unos meses he conocido a cantidad de gente interesante. Ahora sé que en mi vida van a ocurrir cambios y nuevas experiencias. ¿Qué vendrá después?

El Hermitaño se ha ido a la cama. Son el Loco, el Mago, el Carro, la Muerte, el Diablo y el Mundo los que han ocupado su lugar. Estoy en proceso de tomar las riendas de mi vida. Nunca es demasiado tarde...

Estos son retazos de mi vida. Son los recuerdos y las sensaciones que estos nos producen, más que los hechos “objetivos”, los que nos hacen ser lo que somos. ¿Qué pasaría si perdiéramos la memoria? Quizás dejaríamos de ser los mismos. Quizás seríamos más auténticos, al liberarnos de nuestras ataduras y salir a la luz todo lo que nosotros mismos nos hemos obligado a reprimir, a pesar de la angustia que tiene que suponer el no entender nada de lo que está pasando a tu alrededor.

¿La mente sobre la materia? Mejor, hacer materia la mente. Por algo somos físicos...

Fotografías de Josu Sein