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sábado, 22 de julio de 2017

Arte y muerte en el Shock Art


El más reciente programa del espacio radiofónico El Centinela del Misterio trató sobre la rama más antiética del Shock Art, en la que se matan o torturan animales o se utilizan cadáveres humanos de dudosa procedencia. Para el mismo se me realizó una breve entrevista que se encuentra entre los minutos 99-117, aunque recomiendo a todos los interesados en el arte que escuchéis el programa al completo.


Además de en mi canal de Youtube, donde se encuentra el vídeo aquí insertado, podéis también escucharlo y descargar el audio desde IVOOX en el siguiente enlace: www.ivoox.com/19913597



martes, 11 de julio de 2017

Si yo fuera Witkin pensando en fotografiar "Arm Fuck": Reproducciones patológicas en espiral


Mi prisión de cada noche está tan cansado de mí como yo de ella. No puede masturbarse. No puede suicidarse. Finalmente le regalo blanco y rojo, los colores de mi cruz tatuada en los ojos hasta disolverse. En la oscuridad de mi alma que es mi prisión me deslizo a cuatro patas sobre todos nuestros fluidos. Ictericia resplandeciente. Fiebre amarilla rugiendo gatunamente a las cucarachas del sueño tangible. Empatía perdida junto a la bilis derramada. Osteopatía podal provocando roturas por una vigilia llena de vómitos sin fondo. Agarro el sueño tangible y lo extiendo como una inmensa sábana repleta de haluros de plata aún sin impresionar. Con la impresión me pongo mis joyas de plata que le restan visibilidad a mi piel amarilla y sus nauseabundos chorros. La foto ya ha sido fijada y debe ser lavada. Media hora de placer bazjo límpida agua. Limpio por fuera. Limpio por dentro. Mi alma me lo agradece y ya no me hiere más. Cariño, tienes una idea errónea del dolor. Encuentro el camino hacia fuera que es el camino hacia dentro según Bill. Méteme el brazo hasta el codo. En cuerpo y alma. Nuestra primera comunión, la primera comunión apóstata de la historia de la fotografía comercial durante los Viajes de la Máscara.

Autorretrato realizado en 2011 y texto escrito en 2016 (Josu Sein)



josusein.com

sábado, 11 de abril de 2015

Joel-Peter Witkin, ¿romántico o realista?

“Man with dog”, Ciudad de México, 1990
Gelatina de plata coloreada, edición de 15 fotografías
33 ½ x 25 ½ pulgadas
Colección Baudon-Leboin, París

Joel-Peter Witkin saltó a la fama, para ser al mismo tiempo amado y odiado por la crítica, a finales de los setenta debido a sus fotografías en las que los protagonistas son cadáveres (o partes de ellos), gente con taras físicas o psíquicas, y transexuales preoperados, mostrando todo el dramatismo tal cual es con toda su crudeza aunque no deja de manipular los negativos para darles un aspecto antiguo y algo onírico, además de realizar múltiples versiones de pinturas clásicas, desde “Las Meninas” de Velázquez, pasando por versiones de Arcimboldo y Picasso, hasta “La balsa de la Medusa” de Géricault, quien al igual que Witkin, éste mediante la fotografía y el primero mediante la pintura, realizó cuadros con cabezas cortadas y miembros amputados a modo de macabros bodegones. Pintor romántico por excelencia, quizás la pregunta de este ensayo podría plantearse sobre parte de su obra y su intención, pero centrémonos en Witkin.
He escogido esta fotografía sobre todo con la intención de establecer paralelismos y diferencias con “El origen del mundo” de Courbet, de quien también tiene una versión de “El estudio del pintor”, así como otros tantos artistas con una temática aparentemente similar. Aunque el desnudo femenino se ha encontrado a lo largo de toda la Historia del Arte, se podría decir que gracias a ese primer plano en el que se prescinde de la cabeza despersonalizando a la mujer, se dio un gran paso a la hora de darle al cuerpo humano y al erotismo la autonomía que le corresponde. No hay alegorías ni referencias míticas o religiosas. Gente como el Marqués de Sade en literatura y Courbet en la pintura con este cuadro en concreto, ayudaron a difundir la pornografía aunque no la inventaran, que siguió evolucionando hasta la pornografía de nuestra época, tanto la meramente “formalista” y hueca, como la que además de una cuidada forma tiene también un cuidado contenido. La obra del propio Joel-Peter Witkin suele ser tildada de pornográfica por la ingente cantidad de fotografías que muestran genitales o actos sexuales explícitos e incluso para mucha gente bizarros. En el caso de la dulce fotografía aquí mostrada, a diferencia de Courbet, la transexual es mostrada prácticamente de cuerpo entero mostrando su bello y melancólico rostro, pero muestra también la realidad de su sexo y su vida, con sus pechos y su pene, mostrando la evolución que hemos vivido en el sexo en las últimas décadas. Desde un punto de vista feminista y teniendo en cuenta las teorías queer, quizás hubiera sido más acertado titularla como “Human with Dog”, pero no deja de mostrar la realidad tal cual es aunque manipule, raye y coloree los negativos, pero sin esconder jamás genitales, miembros amputados, y por qué no, la belleza de los propios cadáveres, aunque en este caso concreto se limitó únicamente a darle un ligero tono sepia. Y a pesar de ello, como a muchos pudiera parecerles, su única intención no es la de mostrar esa gente y esa realidad que los demás no quieren ver (a Witkin la gente “normal” no le interesa y los propios modelos, buscados en peligrosas zonas de México, suelen coincidir al declarar que al posar para Witkin se han sentido dignificados), sino concederles esa dignidad mencionada además de en el plano terrenal, también en el espiritual, en sentido literal. Witkin es un hombre profundamente cristiano y en muchas de sus fotografías coloca a los modelos un antifaz con un cristo crucificado, ya que para él Cristo se encuentra en todos (en uno de sus más famosos autorretratos aparece con este antifaz que posteriormente sería utilizado por artistas como Floria Sigismondi). A la hora de realizar un retrato al cadáver de un chico después de habérsele realizado la autopsia y mostrando la piel cosida de arriba abajo, fotografía titulada “Glassman”, confesó que estaba seguro de que los dedos le habían crecido como si hubieran tocado el cielo y todos sus pecados hubieran sido perdonados. ¿Hay alguna manera más romántica de percibir y mostrar tanta crudeza?
Su obra, como ya se ha indicado repleta de versiones personalísimas de grandes clásicos, está llena de referencias míticas y religiosas, pudiendo adscribirse al romanticismo y a vanguardias artísticas como el surrealismo o el expresionismo, mostrando de manera magistral tanto el interior de los personajes y el inconsciente colectivo como el exterior y la realidad material de manera totalmente explícita. A lo largo de casi toda la historia del arte la carne ha sido una excusa para mostrar escenas religiosas (y viceversa). Courbet escogió el cuerpo, pintado de manera muy realista, como el único tema de la pintura. En las fotografías de Witkin cuerpo y alma, carne y espíritu, se encuentran en perfecta comunión, y esto se puede entender perfectamente siendo ateo. La representación de personajes bizarros no es nueva (a todos nos viene a la cabeza desde la mujer barbuda de Diego de Ribera o los enanos de Velázquez hasta los personajes de la película “Freaks” de Tod Browning), como tampoco lo es la representación de miembros amputados como en el ya mencionado caso de Géricault. El sexo como tema aislado y único lo veríamos ya en la Edad Contemporánea en casos como el del Marqués de Sade o Courbet. Sin embargo hasta la llegada de Witkin no se había visto mostrar de manera tan cruda y atrevida la carne, tanto muerta como viva, sin esconder ningún fluido ni órgano del cuerpo humano (incluso los internos) y relacionando la religión y la espiritualidad con los actos sexuales más explícitos y sadomasoquistas, no intentando epatar entre los religiosos ni mostrar la vida sexual de personajes religiosos como en la obra de muchos artistas contemporáneos a los que Witkin dio pie, sino mostrando la espiritualidad que se encuentra hasta en nuestras necesidades más básicas.
Aunque en la foto aquí mostrada no se encuentran el placer y el dolor físicos que pueblan casi toda su obra, se puede percibir en su mirada el dolor psíquico y espiritual de esta solitaria transexual que para subsistir utiliza su cuerpo y su carne para intercambiar dolor y placer físicos, y es que Witkin recorre todas las zonas de prostitución de México D.F. En búsqueda de sus modelos, prescindiendo de aquellas que según su intuición disfrutan plenamente de su oficio. Con todos los hombres que entran y salen de la habitación y el cuerpo de esta transexual, su único amigo es el perro que la acompaña y que comparte toda su vida, el que lame sus heridas físicas y psíquicas para limpiar la violencia, de ninguna manera como accesorio sino como absoluto co-protagonista de esta fotografía en uno de los actos más antiespecistas que se puedan concebir.
A Witkin no le interesa captar ninguna belleza vacía de contenido. No le interesa lo bonito. Le interesa el dolor que nos causamos los unos a los otros. Pero al mismo tiempo y según sus palabras con sus modelos pretende mostrar su vida más que la de los propios modelos, combinando a la perfección la cruda realidad con el onírico aspecto que les confiere a las fotografías mediante la manipulación del negativo, consiguiendo que penetremos en nuestro interior, que siempre está relacionado con el exterior. Es un arte religioso, admirable por cualquier persona que no sea creyente como es mi caso, pero autónomo respecto a ninguna institución religiosa, es más, celebra el cuerpo y rechaza el miedo al mismo. La defensa de todos los seres que sufren es un acto verdaderamente político, pero en ocasiones nos olvidamos de que lo que Witkin busca, al igual que otros artistas, es la belleza, la que palpamos en vidas llenas de experiencias, la que está dentro de los objetos y personas representadas, más allá de lo que captamos a simple vista. Nada tiene que ver con un impresionista, sin embargo también va detrás de la belleza. El fotógrafo Jan Saudek, cuya obra está repleta de actos sexuales con mujeres con un físico prácticamente contrario al de los cánones de belleza occidentales y contemporáneos, con todo el contenido social que le encontramos a sus fotografías, declaró en una ocasión que su deseo y su intención verdadera era poder ver que la gente consideraba sus imágenes tan bellas como para ser dignas de decorar las paredes de sus casas. Con una estética final muy diferente, el contenido y la intención de los 2 fotógrafos es muy similar. A veces olvidamos que aspectos considerados por algunos contrarios conviven sin ningún tipo de problema, al igual que tendemos a confundir conceptos tan diferentes como autonomía, independencia y separatismo, tanto en el arte como en la política en su sentido más extendido. William Burroughs dijo una vez que los artistas cambian las cosas más que los políticos. Quizás se trate más de entenderlo como 2 actividades diferentes con la misma intención o resultados similares, como 2 hermanos que se relacionan sin ser siameses ni estar uno al servicio del otro. Si de algo están al servicio las fotografías de Witkin en partícular y el arte en general, es de la propia belleza, la que se encuentra en la vida con todo lo que ella conlleva, incluyendo tanto el dolor como los sueños más románticos, permitiendo relacionarnos entre nosotros a los que sentimos lo mismo con su contemplación de manera que se crean maneras de organizarse y de relacionarse que se encuentran más allá de las socialmente establecidas, aprendiendo a conocernos a nosotros mismos, algo de nuevo tanto con tintes románticos como políticos. Considero que la figura del autor en este caso concreto es innegable. La contemplación de su obra, mediante la realidad que nos rodea, nos lleva a sumergirnos en los pensamientos y sentimientos más íntimos, como los que yo mismo plasmé en un texto del año 2002 basado en esta misma fotografía: http://josusein.blogspot.com.es/2008/11/witkin-y-yo.html
Joel-Peter Witkin: ¿romántico o realista? Yo afirmaría que las dos cosas.

BIBLIOGRAFÍA:
-Aznar Almazán, Y.; García Hernández, M.A.; Nieto Yusta, C., Los discursos del arte contemporáneo, Madrid, Editorial Universitaria Ramón Aceres, 2011
-Aguilar García, T., Cuerpos sin límites, Madrid, Casimiro Libros, 2013
-Butler, J., Deshacer el género, Barcelona, Paidós, 2006
-Celant, G., Witkin, Italia, Charta, 1995
-Claramonte, J., Lo que puede un cuerpo, Murcia, Cendeac, 2009
-Witkin, J.P., The Bone House, Nuevo México, Twin Palms Publishers, 2009
-Programa de Metrópolis dedicado a Joel-Peter Witkin, emitido el 21 de marzo de 1997

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Witkin y yo


Texto inspirado al contemplar una de mis fotografías favoritas, "Man with dog" de Joel-Peter Witkin.


La cuestión era matar la espera y dejar de hibernar, supongo, aunque la consciencia de todo haya despertado ahora y yo siga esperando. La voluntad de enfrentarse a la falta de voluntad. La necesidad de mostrarse sin público para que alguien me haga la vida que yo no sé construir. A pesar de mi aparente miedo a la gente, lo que me asusta es el miedo de la gente a la implicación, a que les robe el alma, que es lo que deseo, aunque sólo sea en una fotografía y a pesar de que digan que ésta es una actividad solitaria. Mea culpa. Pero no sé cómo. Y mientras escribo sigo esperando.
Asusta y al mismo tiempo tranquiliza llegar a sentir cómo todo está relacionado entre sí. Heridas que llevan a seguir buscando, hasta que una cosa (¿o persona?) te lleva a otra y acabas adentrándote en algo que pretende suplir el vacío que ha creado no haber probado otras formas de expresión por no haber salido del jardín de mamá. Porque es muy difícil romper con la actividad que te asignan para cada edad. Y mientras me sumerjo en la fotografía, dos ángeles se dejan conocer, mirándome y llamándome, este hombre y este perro. Porque quizás entre miles de piernas abiertas con sus mentes impenetrables se puedan encontrar ángeles en el infierno.
Con la fotografía pretendo congelar la luz, pero no el tiempo. Más bien, deseo ver cómo el tiempo pasa y produce cambios. Si el monstruo que odio soy yo, ¿tendré que morir para matarlo? Cuando tu vida te conduce a una visión más "poética" de la muerte, te obliga a valorar más la vida, toda forma de vida. La teoría de la relatividad. Todo para encontrarle un uso a la sangre que se seca.
Buscar, buscar, buscar... Lo que encuentro siempre se va, pero espero superar el prematuro cansancio.

Josu Sein