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martes, 1 de septiembre de 2015

Sophie Harris-Taylor

Sophie Harris-Taylor es una fotógrafa radicada en Londres, graduada con honores como maestra y licenciada en fotografía por la universidad de Kingston. Sus escenas cotidianas, sin ningún tipo de iluminación extra, y los cuerpos y pieles sin retocar, nos hablan de un tipo de fotografía que podría calificarse de realista, como puede ser la de Nan Goldin o la de Paco y Manolo, algunos de mis referentes. Pero quizás por mi manera de ver el mundo, un mundo donde la consciencia y el inconsciente están interrelacionándose continuamente, siempre siento en todas sus fotografías una onírica atmósfera llena de misterio, siendo otros de mis referentes fotógrafos que podríamos calificar de surrealistas. El punto de unión entre ambas corrientes, ya que en no pocas ocasiones tengo que pasar por el aro de la estrecha y simplista visión de los críticos e historiadores de arte que todo lo quieren ver en compartimentos estanco, es sin duda la emoción. Si algo soy, es emocional, algo que además me gusta de mí mismo, sin sentir diferencias entre la emoción que percibo en un retrato realista de alguien llorando o acariciando su ajado cuerpo, o el retrato de alguien rodeado de una atmósfera propia de una fase R.E.M. El deseo es el hilo de unión. El deseo por atraer sexualmente así como el deseo de distanciarse por repulsión, el placer y el dolor, el deseo por mostrarse como se es o el deseo de ser otro, el deseo realizado o el deseo frustrado, el deseo de cubrir el mundo con tus alas o el deseo de hacerte pequeño hasta que no te vean, pero siempre el deseo. Las mujeres retratadas por Sophie Harris-Taylor sienten deseo por salir de la situación en la que se encuentran, sienten deseo sexual que llevan a cabo consigo mismas, sienten deseo por cambiar físicamente, sienten deseo por mantenerse tal cual y subirse a un pedestal para ser adoradas... Todo a través de la piel, ese órgano sensorial que de la misma forma que determina nuestros límites corporales, nos permite fundirnos con los demás para perderle el miedo a la búsqueda de nuestra identidad.


Retratos de la serie In Fragments
 




 Retratos de la serie Slight wounds





Retratos de la serie These Days





Toda esta emoción, ya se trate de atracción o rechazo, es la que ha plasmado para el vídeo oficial del tema "Earnestly Yours" de Keaton Henson, como si en lugar de una cámara fotográfica hubiera cogido una videocámara para trabajar de la misma manera y plasmar exactamente lo mismo. Da gusto que existan artistas con un estilo tan marcado, coherente e identificable.



En su web podéis comtemplar el resto de las fotografías integrantes de las series aquí seleccionadas así como otras series y trabajos de otro tipo.


www.sophieharristaylor.com

sábado, 11 de abril de 2015

Joel-Peter Witkin, ¿romántico o realista?

Man with dog”, Ciudad de México, 1990
Gelatina de plata coloreada, edición de 15 fotografías
33 ½ x 25 ½ pulgadas
Colección Baudon-Leboin, París

Joel-Peter Witkin saltó a la fama, para ser al mismo tiempo amado y odiado por la crítica, a finales de los setenta debido a sus fotografías en las que los protagonistas son cadáveres (o partes de ellos), gente con taras físicas o psíquicas, y transexuales preoperados, mostrando todo el dramatismo tal cual es con toda su crudeza aunque no deja de manipular los negativos para darles un aspecto antiguo y algo onírico, además de realizar múltiples versiones de pinturas clásicas, desde “Las Meninas” de Velázquez, pasando por versiones de Arcimboldo y Picasso, hasta “La balsa de la Medusa” de Géricault, quien al igual que Witkin, éste mediante la fotografía y el primero mediante la pintura, realizó cuadros con cabezas cortadas y miembros amputados a modo de macabros bodegones. Pintor romántico por excelencia, quizás la pregunta de este ensayo podría plantearse sobre parte de su obra y su intención, pero centrémonos en Witkin.
He escogido esta fotografía sobre todo con la intención de establecer paralelismos y diferencias con “El origen del mundo” de Courbet, de quien también tiene una versión de “El estudio del pintor”, así como otros tantos artistas con una temática aparentemente similar. Aunque el desnudo femenino se ha encontrado a lo largo de toda la Historia del Arte, se podría decir que gracias a ese primer plano en el que se prescinde de la cabeza despersonalizando a la mujer, se dio un gran paso a la hora de darle al cuerpo humano y al erotismo la autonomía que le corresponde. No hay alegorías ni referencias míticas o religiosas. Gente como el Marqués de Sade en literatura y Courbet en la pintura con este cuadro en concreto, ayudaron a difundir la pornografía aunque no la inventaran, que siguió evolucionando hasta la pornografía de nuestra época, tanto la meramente “formalista” y hueca, como la que además de una cuidada forma tiene también un cuidado contenido. La obra del propio Joel-Peter Witkin suele ser tildada de pornográfica por la ingente cantidad de fotografías que muestran genitales o actos sexuales explícitos e incluso para mucha gente bizarros. En el caso de la dulce fotografía aquí mostrada, a diferencia de Courbet, la transexual es mostrada prácticamente de cuerpo entero mostrando su bello y melancólico rostro, pero muestra también la realidad de su sexo y su vida, con sus pechos y su pene, mostrando la evolución que hemos vivido en el sexo en las últimas décadas. Desde un punto de vista feminista y teniendo en cuenta las teorías queer, quizás hubiera sido más acertado titularla como “Human with Dog”, pero no deja de mostrar la realidad tal cual es aunque manipule, raye y coloree los negativos, pero sin esconder jamás genitales, miembros amputados, y por qué no, la belleza de los propios cadáveres, aunque en este caso concreto se limitó únicamente a darle un ligero tono sepia. Y a pesar de ello, como a muchos pudiera parecerles, su única intención no es la de mostrar esa gente y esa realidad que los demás no quieren ver (a Witkin la gente “normal” no le interesa y los propios modelos, buscados en peligrosas zonas de México, suelen coincidir al declarar que al posar para Witkin se han sentido dignificados), sino concederles esa dignidad mencionada además de en el plano terrenal, también en el espiritual, en sentido literal. Witkin es un hombre profundamente cristiano y en muchas de sus fotografías coloca a los modelos un antifaz con un cristo crucificado, ya que para él Cristo se encuentra en todos (en uno de sus más famosos autorretratos aparece con este antifaz que posteriormente sería utilizado por artistas como Floria Sigismondi). A la hora de realizar un retrato al cadáver de un chico después de habérsele realizado la autopsia y mostrando la piel cosida de arriba abajo, fotografía titulada “Glassman”, confesó que estaba seguro de que los dedos le habían crecido como si hubieran tocado el cielo y todos sus pecados hubieran sido perdonados. ¿Hay alguna manera más romántica de percibir y mostrar tanta crudeza?
Su obra, como ya se ha indicado repleta de versiones personalísimas de grandes clásicos, está llena de referencias míticas y religiosas, pudiendo adscribirse al romanticismo y a vanguardias artísticas como el surrealismo o el expresionismo, mostrando de manera magistral tanto el interior de los personajes y el inconsciente colectivo como el exterior y la realidad material de manera totalmente explícita. A lo largo de casi toda la historia del arte la carne ha sido una excusa para mostrar escenas religiosas (y viceversa). Courbet escogió el cuerpo, pintado de manera muy realista, como el único tema de la pintura. En las fotografías de Witkin cuerpo y alma, carne y espíritu, se encuentran en perfecta comunión, y esto se puede entender perfectamente siendo ateo. La representación de personajes bizarros no es nueva (a todos nos viene a la cabeza desde la mujer barbuda de Diego de Ribera o los enanos de Velázquez hasta los personajes de la película “Freaks” de Tod Browning), como tampoco lo es la representación de miembros amputados como en el ya mencionado caso de Géricault. El sexo como tema aislado y único lo veríamos ya en la Edad Contemporánea en casos como el del Marqués de Sade o Courbet. Sin embargo hasta la llegada de Witkin no se había visto mostrar de manera tan cruda y atrevida la carne, tanto muerta como viva, sin esconder ningún fluido ni órgano del cuerpo humano (incluso los internos) y relacionando la religión y la espiritualidad con los actos sexuales más explícitos y sadomasoquistas, no intentando epatar entre los religiosos ni mostrar la vida sexual de personajes religiosos como en la obra de muchos artistas contemporáneos a los que Witkin dio pie, sino mostrando la espiritualidad que se encuentra hasta en nuestras necesidades más básicas.
Aunque en la foto aquí mostrada no se encuentran el placer y el dolor físicos que pueblan casi toda su obra, se puede percibir en su mirada el dolor psíquico y espiritual de esta solitaria transexual que para subsistir utiliza su cuerpo y su carne para intercambiar dolor y placer físicos, y es que Witkin recorre todas las zonas de prostitución de México D.F. En búsqueda de sus modelos, prescindiendo de aquellas que según su intuición disfrutan plenamente de su oficio. Con todos los hombres que entran y salen de la habitación y el cuerpo de esta transexual, su único amigo es el perro que la acompaña y que comparte toda su vida, el que lame sus heridas físicas y psíquicas para limpiar la violencia, de ninguna manera como accesorio sino como absoluto co-protagonista de esta fotografía en uno de los actos más antiespecistas que se puedan concebir.
A Witkin no le interesa captar ninguna belleza vacía de contenido. No le interesa lo bonito. Le interesa el dolor que nos causamos los unos a los otros. Pero al mismo tiempo y según sus palabras con sus modelos pretende mostrar su vida más que la de los propios modelos, combinando a la perfección la cruda realidad con el onírico aspecto que les confiere a las fotografías mediante la manipulación del negativo, consiguiendo que penetremos en nuestro interior, que siempre está relacionado con el exterior. Es un arte religioso, admirable por cualquier persona que no sea creyente como es mi caso, pero autónomo respecto a ninguna institución religiosa, es más, celebra el cuerpo y rechaza el miedo al mismo. La defensa de todos los seres que sufren es un acto verdaderamente político, pero en ocasiones nos olvidamos de que lo que Witkin busca, al igual que otros artistas, es la belleza, la que palpamos en vidas llenas de experiencias, la que está dentro de los objetos y personas representadas, más allá de lo que captamos a simple vista. Nada tiene que ver con un impresionista, sin embargo también va detrás de la belleza. El fotógrafo Jan Saudek, cuya obra está repleta de actos sexuales con mujeres con un físico prácticamente contrario al de los cánones de belleza occidentales y contemporáneos, con todo el contenido social que le encontramos a sus fotografías, declaró en una ocasión que su deseo y su intención verdadera era poder ver que la gente consideraba sus imágenes tan bellas como para ser dignas de decorar las paredes de sus casas. Con una estética final muy diferente, el contenido y la intención de los 2 fotógrafos es muy similar. A veces olvidamos que aspectos considerados por algunos contrarios conviven sin ningún tipo de problema, al igual que tendemos a confundir conceptos tan diferentes como autonomía, independencia y separatismo, tanto en el arte como en la política en su sentido más extendido. William Burroughs dijo una vez que los artistas cambian las cosas más que los políticos. Quizás se trate más de entenderlo como 2 actividades diferentes con la misma intención o resultados similares, como 2 hermanos que se relacionan sin ser siameses ni estar uno al servicio del otro. Si de algo están al servicio las fotografías de Witkin en partícular y el arte en general, es de la propia belleza, la que se encuentra en la vida con todo lo que ella conlleva, incluyendo tanto el dolor como los sueños más románticos, permitiendo relacionarnos entre nosotros a los que sentimos lo mismo con su contemplación de manera que se crean maneras de organizarse y de relacionarse que se encuentran más allá de las socialmente establecidas, aprendiendo a conocernos a nosotros mismos, algo de nuevo tanto con tintes románticos como políticos. Considero que la figura del autor en este caso concreto es innegable. La contemplación de su obra, mediante la realidad que nos rodea, nos lleva a sumergirnos en los pensamientos y sentimientos más íntimos, como los que yo mismo plasmé en un texto del año 2002 basado en esta misma fotografía: http://josusein.blogspot.com.es/2008/11/witkin-y-yo.html
Joel-Peter Witkin: ¿romántico o realista? Yo afirmaría que las dos cosas.

BIBLIOGRAFÍA:
-Aznar Almazán, Y.; García Hernández, M.A.; Nieto Yusta, C., Los discursos del arte contemporáneo, Madrid, Editorial Universitaria Ramón Aceres, 2011
-Aguilar García, T., Cuerpos sin límites, Madrid, Casimiro Libros, 2013
-Butler, J., Deshacer el género, Barcelona, Paidós, 2006
-Celant, G., Witkin, Italia, Charta, 1995
-Claramonte, J., Lo que puede un cuerpo, Murcia, Cendeac, 2009
-Witkin, J.P., The Bone House, Nuevo México, Twin Palms Publishers, 2009
-Programa de Metrópolis dedicado a Joel-Peter Witkin, emitido el 21 de marzo de 1997

jueves, 18 de septiembre de 2014

Las mil y una caras de nuestra identidad mutante

Carl Beazley muestra en sus oleos rostros que son muchos rostros.

Imagina una fotografía que recogiese, muy de cerca, cada uno de tus rasgos faciales, tus expresiones, los poros y arrugas de tu piel. Que captase todos los detalles de tu exterior, de una manera tan minuciosa que también revelase tu interior. Y este interior estaría hecho de todo lo que no muestras, de todo lo que escondes. De las palabras y los gritos que se agitan y se pelean dentro de ti. Tendría una pinta extrañísima.
Esta es la sensación que uno tiene cuando observa el trabajo del joven británico Carl Beazley, quien ha construido su depurada técnica de forma totalmente autodidacta. El ensayo y error es la base de estos retratos que parten del hiperrealismo para entrar en el terreno de lo surrealista. Sus cuadros son tan inquietantes como lo es nuestra esquiva identidad.
Pese a que reconoce un buen puñado de influencias, entre las que destacan Picasso o Bacon (ambos, curiosamente, muy cercanos al ámbito académico), él sólo mira hacia delante. "Amo las pinturas de los viejos maestros, pero para mí es muy importante mirar hacia el futuro. De esta manera dentro de cien años nuestro arte no será recordado como una versión regurgitada de lo que ya hicieron nuestros mayores".

 
Hoy en día más que nunca, por ser adaptativos, quien no tiene un trastorno de la personalidad es que no tiene personalidad.


www.carlbeazley.com

lunes, 14 de octubre de 2013

Denis Villeneuve: "Next Floor"

Denis Villeneuve

Fotograma de "Next Floor"

Denis Villeneuve es sin lugar a dudas uno de los grandes cineastas del siglo XXI. Desde su "Maelström" del 2000, un drama con una gran carga de onirismo y surrealismo, o humor negro si se quiere, le han seguido largometrajes como los impresionantes "Polytechnique" (2009) y "Incendies" (2010), el más bien convencional thriller "Prisoners" actualmente en cartelera, y la próxima "Enemy" también de este año. La mayoría de sus largometrajes son puro drama realista, aunque parece que a veces no es capaz de desembarazarse de cierta herencia surrealista, como ocurre en el corto al que me refiero y que tuve la suerte de ver en pantalla grande en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de Donostia. En "Next Floor", corto del 2008, la unidad y el eclecticismo se dan de la mano al tratar de un tema (o temas) que en realidad no dejan de estar relacionados. ¿Es su mensaje claro y directo? Desde luego que sí, considerando que se puede aplicar como crítica a muchos temas que marcan nuestra sociedad y que están relacionados, de ahí la unidad. El capitalismo, la hedionda casta política, la tan actual defensa al veganismo y crítica a la industria cárnica tan nefasta como es para cualquiera que no quiera cerrar los ojos a lo que le rodea, etc., todo con una referencia religiosa evidente. Teniendo en cuenta su excepcional, satírica y surrealista realización visual, así como su mismo concepto, os invito a disfrutar y sufrir a partes iguales de esta muestra de lo que son nuestros tiempos.

lunes, 20 de agosto de 2012

Sonríe o muere: La trampa del pensamiento positivo

 Vivimos en un mundo en el que, no sé por qué, quejarse es malo, cuando es el primer paso para cambiar algo negativo o que no te gusta. Enseguida te llaman quejica (no hay peores quejicas que los que no paran de quejarse de los quejicas, y conozco a varios). La gente cree que para no ser pesimista se debe ser positivo, sin darse cuenta de que con esa actitud también nos mantienen en el rebaño y bajo control. Hay quien dice que a pesar de eso, quedarse en la queja impide la evolución, convirtiéndose en un eterno lamento. La razón de esa actitud es que se es pesimista. No existen únicamente el positivismo u optimismo y el pesimismo, sino también el realismo al que debemos aspirar y que en no pocas ocasiones y de manera errónea se confunde con el pesimismo. En definitiva, el "secreto" para ser felices y materializar todo lo que queramos, es una tomadura de pelo. Aquí dejo el link a un vídeo de 10 minutos en el que Barbara Ehrenreich comenta su libro "Sonríe o muere", donde argumenta contra el pensamiento positivo obligatorio, concluyendo que mientras que el positivismo conduce al individualismo, el realismo conduce al colectivismo y la unión para cambiar las cosas de manera efectiva y real al margen de pensamientos "mágicos".