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miércoles, 5 de agosto de 2015

Muxes: El "tercer género" zapoteco

 Un muxe zapoteco del Istmo de Tehuantepec fotografiado por Jacciel Morales

En este blog ya se ha solido hablar en diversas ocasiones tanto de la pansexualidad occidental actual como de otras culturas, como la de los indios navajos y sus berdaches, descritos en novelas como "Middlesex" o "El hombre que se enamoró de la luna". Pero los berdaches no son el único caso que haría la boca agua a filósofas del movimiento queer como Judith Butler. Mientras teóricos actuales se devanan los sesos y los sexos escribiendo ensayos como "El género en disputa" o "Deshacer el género" de la citada Butler, algo admirable teniendo en cuenta la heteronormatividad de la sociedad occidental actual que utiliza la familia tradicional como modelo de producción e intenta borrar todo lo que no tenga que ver con esa familia heterosexual, aunque se haya conseguido avanzar algunos pasos como cuando Alemania reconoció en el 2013 jurídicamente al llamado tercer sexo o tercer género al permitir que la casilla en el registro de los bebés se pueda dejar en blanco y no definir ninguna condición, hay culturas ancestrales para las que lo extraño sería que esa figura no existiera. El diversas culturas del continente americano antes de que Colón lo descubriera (ejem...) era lo normal, es más, eran considerados superiores, como en el citado caso de los berdaches. Y si ya se daba entre los indios americanos, también se daba y se sigue dando en culturas prehispánicas como la zapoteca de Oaxaca. Si entre los primeros existía la figura de los berdaches, entre los segundos existe la figura de los muxes, que desde la época precolombina no sólo gozan de un reconocimiento, sino que desempeñan roles especiales en la sociedad e incluso hay familias en las que se llega a alentar su desarrollo. Aunque las lesbianas (nguiu) no son bien vistas, sí lo son los hombres homosexuales, los travestidos y los que van más allá del binomio hombre/mujer, llegando a lo que nosotros entendemos como transexual o tercer género. La verdad, no sabría si considerar este hecho como machista o al contrario, al fomentar todo lo considerado como propio de la mujer, como feminista. Seguramente no sea ninguna de las 2 cosas y seamos incapaces de ver el mundo desde una óptica diferente a la occidental. Hay familias en las que los niños van asumiendo labores consideradas naturales de la mujer. Estos niños al crecer no tendrán que pasar por ningún proceso traumático para salir del armario, ya que los muxes están bien vistos e incluso son admirados. Los muxes se encargan de diseñar y bordar los bellos y suntuosos trajes regionales de las mujeres, sus adornos florales para el cabello, y los vestidos de gala para bodas, quince años y aniversarios. Hacen la comida tradicional y dirigen los bailes. Limpian la casa y cuidan a los niños y los ancianos. Tienen su propia fiesta nocturna tradicional llamada "Vela de las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro", en la cual hay show travesti y es recibida por el resto de la comunidad con entusiasmo. Otra función importante de los muxes en las comunidades zapotecas es la iniciación sexual de los varones. Mientras que las mujeres deben conservar su virginidad hasta el matrimonio, los varones pueden aprender y practicar todo lo relacionado con el sexo a través de las enseñanzas del muxe. Pero, como no podía ser de otra manera, con la aculturación provocada por los conquistadores occidentales, el machismo que importan, y la lamentable proliferación del VIH, se está consiguiendo una mayor problemática en la aceptación social que no está libre de contradicciones y una mayor marginación e incluso situaciones de violencia, aunque los muxes a partir de elementos culturales propios han construido su propio estilo de vida, un estilo de vida que esperemos que aguante y que los occidentales no se lo carguen como hacen con todo lo que tocan...



 Muxes fotografiados por Nicola Ókin Frioli

"La homosexualidad, como demuestran los casi unánimes incidentes carcelarios, es sencillamente una posibilidad humana más; y nada que sea humano le resulta extraño o escandaloso a un sudamericano. Estoy hablando del mejor tipo de sudamericano; una raza especial, en parte india, en parte blanca y en parte sabe dios qué. No es, como en un principio uno tiende a pensar, fundamentalmente oriental, ni pertenece tampoco a Occidente. Es algo especial, diferente a todo lo demás. Ha sido reprimido por los españoles y por la Iglesia Católica." (de "Las cartas de la ayahuasca", William Burroughs)

"El Dios Único, respaldado por el poder secular, se impone a las masas en nombre del Islam, la Cristiandad, el Estado, pues todos los dirigentes seculares quieren ser el Único. Ser inteligente y observador bajo una capa tal de opresión es ser subversivo." (de "Tierras del Occidente", William Burroughs)

"Yo escupo al Dios Cristiano. Cuando el Dios Blanco llegó con los españoles, los indios trajeron frutas y tortas de maíz y chocolate. El Dios Cristiano Blanco procedió a cortarles las manos." (de "Tierras del Occidente", William Burroughs)


www.nicolaokinphotography.com

sábado, 11 de abril de 2015

Joel-Peter Witkin, ¿romántico o realista?

Man with dog”, Ciudad de México, 1990
Gelatina de plata coloreada, edición de 15 fotografías
33 ½ x 25 ½ pulgadas
Colección Baudon-Leboin, París

Joel-Peter Witkin saltó a la fama, para ser al mismo tiempo amado y odiado por la crítica, a finales de los setenta debido a sus fotografías en las que los protagonistas son cadáveres (o partes de ellos), gente con taras físicas o psíquicas, y transexuales preoperados, mostrando todo el dramatismo tal cual es con toda su crudeza aunque no deja de manipular los negativos para darles un aspecto antiguo y algo onírico, además de realizar múltiples versiones de pinturas clásicas, desde “Las Meninas” de Velázquez, pasando por versiones de Arcimboldo y Picasso, hasta “La balsa de la Medusa” de Géricault, quien al igual que Witkin, éste mediante la fotografía y el primero mediante la pintura, realizó cuadros con cabezas cortadas y miembros amputados a modo de macabros bodegones. Pintor romántico por excelencia, quizás la pregunta de este ensayo podría plantearse sobre parte de su obra y su intención, pero centrémonos en Witkin.
He escogido esta fotografía sobre todo con la intención de establecer paralelismos y diferencias con “El origen del mundo” de Courbet, de quien también tiene una versión de “El estudio del pintor”, así como otros tantos artistas con una temática aparentemente similar. Aunque el desnudo femenino se ha encontrado a lo largo de toda la Historia del Arte, se podría decir que gracias a ese primer plano en el que se prescinde de la cabeza despersonalizando a la mujer, se dio un gran paso a la hora de darle al cuerpo humano y al erotismo la autonomía que le corresponde. No hay alegorías ni referencias míticas o religiosas. Gente como el Marqués de Sade en literatura y Courbet en la pintura con este cuadro en concreto, ayudaron a difundir la pornografía aunque no la inventaran, que siguió evolucionando hasta la pornografía de nuestra época, tanto la meramente “formalista” y hueca, como la que además de una cuidada forma tiene también un cuidado contenido. La obra del propio Joel-Peter Witkin suele ser tildada de pornográfica por la ingente cantidad de fotografías que muestran genitales o actos sexuales explícitos e incluso para mucha gente bizarros. En el caso de la dulce fotografía aquí mostrada, a diferencia de Courbet, la transexual es mostrada prácticamente de cuerpo entero mostrando su bello y melancólico rostro, pero muestra también la realidad de su sexo y su vida, con sus pechos y su pene, mostrando la evolución que hemos vivido en el sexo en las últimas décadas. Desde un punto de vista feminista y teniendo en cuenta las teorías queer, quizás hubiera sido más acertado titularla como “Human with Dog”, pero no deja de mostrar la realidad tal cual es aunque manipule, raye y coloree los negativos, pero sin esconder jamás genitales, miembros amputados, y por qué no, la belleza de los propios cadáveres, aunque en este caso concreto se limitó únicamente a darle un ligero tono sepia. Y a pesar de ello, como a muchos pudiera parecerles, su única intención no es la de mostrar esa gente y esa realidad que los demás no quieren ver (a Witkin la gente “normal” no le interesa y los propios modelos, buscados en peligrosas zonas de México, suelen coincidir al declarar que al posar para Witkin se han sentido dignificados), sino concederles esa dignidad mencionada además de en el plano terrenal, también en el espiritual, en sentido literal. Witkin es un hombre profundamente cristiano y en muchas de sus fotografías coloca a los modelos un antifaz con un cristo crucificado, ya que para él Cristo se encuentra en todos (en uno de sus más famosos autorretratos aparece con este antifaz que posteriormente sería utilizado por artistas como Floria Sigismondi). A la hora de realizar un retrato al cadáver de un chico después de habérsele realizado la autopsia y mostrando la piel cosida de arriba abajo, fotografía titulada “Glassman”, confesó que estaba seguro de que los dedos le habían crecido como si hubieran tocado el cielo y todos sus pecados hubieran sido perdonados. ¿Hay alguna manera más romántica de percibir y mostrar tanta crudeza?
Su obra, como ya se ha indicado repleta de versiones personalísimas de grandes clásicos, está llena de referencias míticas y religiosas, pudiendo adscribirse al romanticismo y a vanguardias artísticas como el surrealismo o el expresionismo, mostrando de manera magistral tanto el interior de los personajes y el inconsciente colectivo como el exterior y la realidad material de manera totalmente explícita. A lo largo de casi toda la historia del arte la carne ha sido una excusa para mostrar escenas religiosas (y viceversa). Courbet escogió el cuerpo, pintado de manera muy realista, como el único tema de la pintura. En las fotografías de Witkin cuerpo y alma, carne y espíritu, se encuentran en perfecta comunión, y esto se puede entender perfectamente siendo ateo. La representación de personajes bizarros no es nueva (a todos nos viene a la cabeza desde la mujer barbuda de Diego de Ribera o los enanos de Velázquez hasta los personajes de la película “Freaks” de Tod Browning), como tampoco lo es la representación de miembros amputados como en el ya mencionado caso de Géricault. El sexo como tema aislado y único lo veríamos ya en la Edad Contemporánea en casos como el del Marqués de Sade o Courbet. Sin embargo hasta la llegada de Witkin no se había visto mostrar de manera tan cruda y atrevida la carne, tanto muerta como viva, sin esconder ningún fluido ni órgano del cuerpo humano (incluso los internos) y relacionando la religión y la espiritualidad con los actos sexuales más explícitos y sadomasoquistas, no intentando epatar entre los religiosos ni mostrar la vida sexual de personajes religiosos como en la obra de muchos artistas contemporáneos a los que Witkin dio pie, sino mostrando la espiritualidad que se encuentra hasta en nuestras necesidades más básicas.
Aunque en la foto aquí mostrada no se encuentran el placer y el dolor físicos que pueblan casi toda su obra, se puede percibir en su mirada el dolor psíquico y espiritual de esta solitaria transexual que para subsistir utiliza su cuerpo y su carne para intercambiar dolor y placer físicos, y es que Witkin recorre todas las zonas de prostitución de México D.F. En búsqueda de sus modelos, prescindiendo de aquellas que según su intuición disfrutan plenamente de su oficio. Con todos los hombres que entran y salen de la habitación y el cuerpo de esta transexual, su único amigo es el perro que la acompaña y que comparte toda su vida, el que lame sus heridas físicas y psíquicas para limpiar la violencia, de ninguna manera como accesorio sino como absoluto co-protagonista de esta fotografía en uno de los actos más antiespecistas que se puedan concebir.
A Witkin no le interesa captar ninguna belleza vacía de contenido. No le interesa lo bonito. Le interesa el dolor que nos causamos los unos a los otros. Pero al mismo tiempo y según sus palabras con sus modelos pretende mostrar su vida más que la de los propios modelos, combinando a la perfección la cruda realidad con el onírico aspecto que les confiere a las fotografías mediante la manipulación del negativo, consiguiendo que penetremos en nuestro interior, que siempre está relacionado con el exterior. Es un arte religioso, admirable por cualquier persona que no sea creyente como es mi caso, pero autónomo respecto a ninguna institución religiosa, es más, celebra el cuerpo y rechaza el miedo al mismo. La defensa de todos los seres que sufren es un acto verdaderamente político, pero en ocasiones nos olvidamos de que lo que Witkin busca, al igual que otros artistas, es la belleza, la que palpamos en vidas llenas de experiencias, la que está dentro de los objetos y personas representadas, más allá de lo que captamos a simple vista. Nada tiene que ver con un impresionista, sin embargo también va detrás de la belleza. El fotógrafo Jan Saudek, cuya obra está repleta de actos sexuales con mujeres con un físico prácticamente contrario al de los cánones de belleza occidentales y contemporáneos, con todo el contenido social que le encontramos a sus fotografías, declaró en una ocasión que su deseo y su intención verdadera era poder ver que la gente consideraba sus imágenes tan bellas como para ser dignas de decorar las paredes de sus casas. Con una estética final muy diferente, el contenido y la intención de los 2 fotógrafos es muy similar. A veces olvidamos que aspectos considerados por algunos contrarios conviven sin ningún tipo de problema, al igual que tendemos a confundir conceptos tan diferentes como autonomía, independencia y separatismo, tanto en el arte como en la política en su sentido más extendido. William Burroughs dijo una vez que los artistas cambian las cosas más que los políticos. Quizás se trate más de entenderlo como 2 actividades diferentes con la misma intención o resultados similares, como 2 hermanos que se relacionan sin ser siameses ni estar uno al servicio del otro. Si de algo están al servicio las fotografías de Witkin en partícular y el arte en general, es de la propia belleza, la que se encuentra en la vida con todo lo que ella conlleva, incluyendo tanto el dolor como los sueños más románticos, permitiendo relacionarnos entre nosotros a los que sentimos lo mismo con su contemplación de manera que se crean maneras de organizarse y de relacionarse que se encuentran más allá de las socialmente establecidas, aprendiendo a conocernos a nosotros mismos, algo de nuevo tanto con tintes románticos como políticos. Considero que la figura del autor en este caso concreto es innegable. La contemplación de su obra, mediante la realidad que nos rodea, nos lleva a sumergirnos en los pensamientos y sentimientos más íntimos, como los que yo mismo plasmé en un texto del año 2002 basado en esta misma fotografía: http://josusein.blogspot.com.es/2008/11/witkin-y-yo.html
Joel-Peter Witkin: ¿romántico o realista? Yo afirmaría que las dos cosas.

BIBLIOGRAFÍA:
-Aznar Almazán, Y.; García Hernández, M.A.; Nieto Yusta, C., Los discursos del arte contemporáneo, Madrid, Editorial Universitaria Ramón Aceres, 2011
-Aguilar García, T., Cuerpos sin límites, Madrid, Casimiro Libros, 2013
-Butler, J., Deshacer el género, Barcelona, Paidós, 2006
-Celant, G., Witkin, Italia, Charta, 1995
-Claramonte, J., Lo que puede un cuerpo, Murcia, Cendeac, 2009
-Witkin, J.P., The Bone House, Nuevo México, Twin Palms Publishers, 2009
-Programa de Metrópolis dedicado a Joel-Peter Witkin, emitido el 21 de marzo de 1997

domingo, 25 de enero de 2015

"Cambios" (relato de Neil Gaiman)

Fotografía de Txema Yeste (© Txema Yeste, 2002)
Modelo: Yo mismo

Autorretrato del año 2002

Autorretrato del año 2014




CAMBIOS


I.

Más tarde, señalarían la muerte de su hermana, el cáncer que se comió su vida de doce años, con tumores del tamaño de huevos de pato en el cerebro, y él un niño de siete años, mocoso y con el pelo cortado al uno, viendo con ojos marrones muy abiertos cómo ella se moría en un hospital blanco, y dirían, "Eso fue el principio de todo", y quizá lo fue.
    En Recarga (dir. Robert Zemeckis, 2018), la película biográfica, dan un salto atrás a su adolescencia y él está viendo a su profesor de ciencia morirse de SIDA y siguiendo una discusión sobre la disección de una rana grande de estómago pálido.
    ¿Por qué hemos de desmembrarla? dice el joven Rajit, mientras la música sube. ¿No deberíamos darle vida? Su profesor, representado por el difunto James Earl Jones, parece avergonzado y después inspirado, y alza la mano desde la cama del hospital hasta el hombro huesudo del niño. "Bueno, si alguien puede hacerlo, Rajit, ése eres tú", dice en un murmullo de bajo profundo.
    El niño asiente con la cabeza y nos mira fijamente con una entrega en los ojos que raya en el fanatismo.
    Esto nunca ocurrió. 


II.

Es un día gris de noviembre y ahora Rajit es un hombre de cuarenta y tantos años, alto y con gafas de montura oscura, que en estos momentos no lleva puestas. La falta de gafas resalta su desnudez. Está sentado en la bañera mientras el agua se enfría, practicando la conclusión de su discurso. Camina un poco encorvado en la vida diaria, aunque ahora no lo está, y considera sus palabras antes de hablar. No es muy buen orador.
    El apartamento de Brooklyn, que comparte con otro investigador científico y un bibliotecario, hoy está vacío. Se le ha encogido y arrugado el pene en el agua tibia. "Lo que esto significa", dice en voz alta y despacio, "es que hemos ganado la guerra contra el cáncer".
    Entonces hace una pausa, acepta una pregunta de un periodista imaginario que está en el otro lado del cuarto de baño.
    ¿Efectos secundarios? se responde en una voz resonante de cuarto de baño. Sí, hay algunos efectos secundarios. Pero, por lo que hemos podido determinar, no se trata de nada que cree cambios irreparables.
    Sale de la bañera de porcelana desconchada y camina, desnudo, hasta la taza del váter, donde vomita mucho, el miedo a salir a escena atravesándole como un cuchillo para destripar. Cuando ya no le queda nada que vomitar y las náuseas secas han pasado, Rajit se enjuaga la boca con Listerine, se viste y coge el metro hasta el centro de Manhattan.


III.

Es, como señalará la revista Time, un descubrimiento que "revolucionaría la naturaleza de la medicina de forma absolutamente tan radical e importante como el descubrimiento de la penicilina".
    ¿Y si dice Jeff Goldblum, en el papel del Rajit adulto en la película biográfica, y si se pudiera recomponer el código genético del cuerpo? Hay tantas enfermedades que surgen porque el cuerpo ha olvidado lo que debería estar haciendo. El código está revuelto. El programa se ha corrompido. ¿Y si... y si se pudiera arreglar?
    Estás loco replica su novia preciosa y rubia, en la película. En la vida real no tiene novia; en la vida real la vida sexual de Rajit es una serie irregular de transacciones comerciales entre Rajit y los jóvenes de la agencia de Acompañantes AAA-Ajax.
    Mira dice Jeff Goldblum, expresándolo mejor de lo que Rajit lo expresó jamás, es como un ordenador. En vez de intentar arreglar los problemas técnicos provocados por un programa corrupto uno a uno, síntoma a síntoma, basta con reinstalar el programa. Toda la información está allí desde el primer momento. Sólo tenemos que decirle a nuestros cuerpos que vuelvan a comprobar el ARN y el ADN, que vuelvan a leer el programa, si quieres. Y, luego, que lo vuelvan a cargar.
    La actriz rubia sonríe y detiene sus palabras con un beso, divertida e impresionada y apasionada.


IV.

La mujer tiene cáncer de bazo y de ganglios linfáticos y de abdomen: linfoma no hodgkiniano. Además, tiene neumonía. Ha aceptado la petición de Rajit de utilizar un tratamiento experimental con ella. También sabe que asegurar que uno puede curar el cáncer es ilegal en América. Era una mujer gorda hasta hace poco, pero ha perdido peso y a Rajit le recuerda a un muñeco de nieve al sol: cada día se deshace, cada día está, le parece a él, menos definida.
    No es una droga en el sentido que usted se figura le dice a la mujer, es un conjunto de instrucciones químicas ella parece perpleja. Rajit le inyecta dos ampollas de un líquido transparente en las venas.
    Pronto está dormida.
    Cuando se despierta, se ha librado del cáncer. La neumonía la mata poco después.
    Rajit ha pasado los dos días previos a la muerte de la mujer preguntándose cómo explicará el hecho de que, tal como demuestra la autopsia sin ninguna duda, la paciente ahora tiene un pene y es, en todo sentido, tanto por sus funciones como por sus cromosomas, varón.


V.

Han pasado veinte años y estamos en un apartamento diminuto en Nueva Orleans (aunque también podría ser Moscú o Manchester o París o Berlín). Esta noche va a ser la gran noche y Juan/a estará despampanante.
    Tiene que elegir entre un vestido de salón francés del siglo XVIII estilo miriñaque para polonesas (polisón de fibra de vidrio, escote con estructura interior de alambre en corpiño carmesí bordado con encaje), o una reproducción del traje de salón de Sir Phillip Sydney, de terciopelo negro e hilo de plata, con gorguera y bragueta y todo. Al final, después de sopesar las opciones, Juan/a se decide por escote frente a polla. Quedan doce horas: Juan/a abre la botella de las pastillas rojas, cada pastillita roja marcada con una X, y se traga dos. Son las 10 de la mañana y Juan/a se va a la cama, empieza a masturbarse, tiene el pene semiduro, pero se duerme antes de correrse.
    La habitación es muy pequeña. Hay ropa colgando de todas las superficies y una caja de pizza vacía en el suelo. Juan/a suele roncar fuerte, pero cuando hace una carga libre no hace ningún ruido en absoluto y podría estar en una especie de coma.
    Juan/a se despierta a las 10 de la noche, sintiéndose tierna y como nueva. Cuando empezó con la movida de las fiestas, cada cambio provocaba un auto-examen riguroso, en el que inspeccionaba lunares y pezones, prepucio o clítoris, y descubría qué cicatrices habían desaparecido y cuáles se habían quedado. Sin embargo, Juan/a es ahora un veterano y se pone el polisón, las enaguas, el corpiño y el vestido, con los pechos nuevos (altos y cónicos) muy juntos y las enaguas arrastrando por el suelo, lo que significa que puede ponerse debajo las botas de Doctor Martens de hace cuarenta años (nunca se sabe cuándo habrá que correr o andar o dar patadas y las zapatillas de seda no le hacen ningún favor a nadie).
    Una peluca alta y empolvada completa la imagen. Y unas gotas de colonia. Entonces Juan/a hurga bajo las enaguas, se mete un dedo entre las piernas (no lleva bragas, reivindicando un deseo de autenticidad que las Doc Martens desmienten) y luego se da unos toques detrás de las orejas, para que le den suerte, quizá, o para ayudarle a ligar. El taxi llama a la puerta a las 11:05 y Juan/a baja y va al baile.
    Mañana por la noche Juan/a se tomará otra dosis; su identidad laboral durante la semana es estrictamente varón.


VI.

Rajit nunca vio la acción de transformación de sexo de la Recarga como algo más que un efecto secundario. El premio nobel fue por el trabajo contra el cáncer (se descubrió que la recarga funcionaba para la mayoría de los cánceres, pero no para todos).
    Para ser un hombre inteligente, Rajit era sorprendentemente corto de miras. Había algunas cosas que no había previsto. Por ejemplo:
    Que habría gente que, muriéndose de cáncer, preferirían morir a experimentar un cambio de sexo.
    Que la iglesia católica se declararía en contra del catalizador químico de Rajit, comercializado en esos momentos con el nombre de marca de Recarga, principalmente porque el cambio de sexo hacía que un cuerpo de mujer reabsorbiera la carne de un feto cuando se recargaba: los varones no podían estar embarazados. Unas cuantas sectas religiosas más se declararían en contra de Recarga, la mayoría de ellas citando el Génesis, 1:27, "y los creó macho y hembra", como motivo.
    Las sectas que se declararon en contra de la recarga incluían: el islamismo, la ciencia cristiana, la iglesia ortodoxa rusa, la iglesia católica romana (con un número de voces discrepantes), la iglesia de la unificación, los trekkies ortodoxos, el judaísmo ortodoxo y la alianza fundamentalista de los E.E.U.U.
    Entre las sectas que se declararon a favor del uso de la Recarga cuando un médico titulado lo consideraba el tratamiento apropiado se incluían la mayoría de los budistas, la iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días, la iglesia ortodoxa griega, la iglesia de la cienciología, la iglesia anglicana (con un número de voces discrepantes), los nuevos trekkies, el judaísmo liberal y reformista y la coalición de la nueva era de América.
    Las sectas que al principio se declararon a favor de utilizar la Recarga de forma recreativa: ninguna.
    Aunque Rajit se daba cuenta de que la Recarga haría que la operación de cambio de sexo resultara obsoleta, nunca se le ocurrió que alguien quisiera tomarlo por razones de deseo o curiosidad o evasión. Por lo tanto, nunca previó el mercado negro de Recarga y catalizadores químicos similares; ni tampoco que, a los quince años de la puesta en venta de Recarga y de la aprobación de la FDA, las ventas ilegales de las imitaciones de Recarga de diseño (carga pirata, como se las conoció pronto) venderían, gramo a gramo, más de diez veces que la heroína y la cocaína.


VII.

En varios de los Nuevos Estados Comunistas de Europa del Este la posesión de cargas pirata traía aparejada la pena de muerte.
    Se denunció que en Tailandia y Mongolia se estaba obligando a recargar a los chicos en chicas para aumentar su valor como prostitutas.
    En China las niñas recién nacidas se recargaban en niños: las familias ahorraban todo lo que tenían por una única dosis. Los ancianos se morían de cáncer igual que antes. La crisis de la tasa de natalidad subsiguiente no se consideró como un problema hasta que fue demasiado tarde, las soluciones drásticas que se propusieron resultaron difíciles de ejecutar y condujeron, a su modo, a la revolución final.
    Amnistía Internacional denunció que en varios de los países panárabes estaban encarcelando y, en muchos casos, violando y asesinando, a los hombres que no podían demostrar fácilmente que habían nacido varones y que no eran, en realidad, mujeres que huían del velo. La mayoría de los líderes árabes negaron que ninguno de esos fenómenos estuviera ocurriendo o hubiera ocurrido jamás.



VIII.

Rajit tiene sesenta y tantos años cuando lee en The New Yorker que la palabra cambio está adquiriendo connotaciones de indecencia profunda y de tabú.
    Los colegiales se ríen avergonzados cuando se encuentran frases como "Necesitaba un cambio" u "Hora de cambiar" o "Los vientos del cambio" en sus estudios de literatura de antes del siglo XXI. En una clase de inglés en Norwich risitas obscenas y horrorizadas reciben a un chico de catorce años que descubre la frase "Con un cambio se renuevan las energías".
    Un representante de la King's English Society escribe una carta a The Times, en la que lamenta la pérdida para la lengua inglesa de otra palabra totalmente aceptable.
    Varios años después procesan de modo satisfactorio a un joven de Streatham por llevar en público una camiseta con el lema ¡HE CAMBIADO! impreso con toda claridad.


IX.

Jackie trabaja en Blossoms, un club nocturno de Hollywood Oeste. Hay docenas, si no cientos, de Jackies en Los Ángeles, miles por todo el país, cientos de miles por todo el mundo.
    Algunos de ellos trabajan para el gobierno, otros para organizaciones religiosas o para empresas. En Nueva York, Londres y Los Ángeles, la gente como Jackie está en la puerta de locales muy exclusivos.
    Lo que hace Jackie es observar a la gente que va entrando y pensar, Nacido V ahora M, nacida M ahora V, nacido V ahora V, nacido V ahora M, nacida M ahora M...
    En "Noches Naturales" (es decir: sin cambios) Jackie repite, «Lo siento, esta noche no puede entrar» muchas veces. La gente como Jackie tiene un acierto del 97 por ciento. Un artículo del Scientific American sugiere que la capacidad para el reconocimiento del sexo de nacimiento podría ser de herencia genética: Una habilidad que siempre existió pero que no tuvo ningún valor estricto de supervivencia hasta ahora.
    A Jackie le tienden una emboscada en las primeras horas de la madrugada, después del trabajo, al fondo del aparcamiento del Blossoms. Y Jackie, cada vez que otra bota le patea la cara y el pecho y la cabeza y la entrepierna, piensa, Nacido V ahora M, nacida M ahora M, nacida M ahora V, nacido V ahora V...
    Cuando Jackie sale del hospital, visión sólo en un ojo, la cara y el pecho un único cardenal inmenso y verde violáceo, recibe un mensaje, enviado con un ramo enorme de flores exóticas, que dice que su puesto de trabajo sigue vacante.
    No obstante, Jackie coge el tren bala a Chicago y, de ahí, coge el tren de escala a Kansas City y se queda allá, trabajando como pintor y electricista, profesiones para las que Jackie se había entrenado hace mucho tiempo, y no regresa.


X.

Rajit tiene ahora setenta y tantos años. Vive en Río de Janeiro. Es lo bastante rico como para satisfacer cualquier capricho; sin embargo, ya no quiere practicar el sexo con nadie. Observa a todo el mundo con recelo desde la ventana de su apartamento, mientras mira fijamente los cuerpos bronceados en la playa de Copacabana, y duda.
    La opinión que tiene de él la gente que está en la playa es igual al agradecimiento que sentiría hacia Alexander Fleming un adolescente con clamidia. La mayoría se imagina que Rajit ya debe de estar muerto. A todos les da igual.
    Se ha sugerido que ciertos cánceres han evolucionado o mutado para sobrevivir a las recargas. Muchas enfermedades bacteriales o víricas sobreviven a las recargas. Unas cuantas incluso crecen con fuerza después de una recarga y se ha planteado como hipótesis que una variedad de gonorrea utiliza el proceso al ser transportada de un cuerpo a otro, permaneciendo latente en el portador y volviéndose infecciosa sólo cuando los genitales se han reorganizado en los del sexo opuesto.
    Aun así, la esperanza de vida en Occidente está aumentando.
    La razón por la cual algunos librecargadores consumidores de Recarga por diversión parece que envejecen con normalidad, mientras que otros no dan señales de envejecer en absoluto es algo que tiene intrigados a los científicos. Algunos afirman que el segundo grupo en realidad está envejeciendo a nivel celular. Otros sostienen que es demasiado pronto para percibirlo y que nadie sabe nada con certeza.
    Recargarse no invierte el proceso de envejecimiento; no obstante, hay pruebas de que, en algunas personas, puede detenerlo. Muchos miembros de la generación mayor, que hasta ahora se han resistido a recargarse por placer, empiezan a tomarlo a menudo, recargándose, tanto si tienen una condición médica que lo justifica como si no.


XI.

El dinero suelto ahora se conoce como calderilla o, en ocasiones, metálico.
    Al proceso de hacer diferente o de alterar suele llamársele variar.


XII.

Rajit se está muriendo de cáncer de próstata en su apartamento de Río. Tiene poco más de noventa años. Nunca ha tomado Recarga; ahora la idea le aterroriza. El cáncer se le ha extendido hasta los huesos de la pelvis y a los testículos.
    Toca el timbre. Sigue una espera corta para que el enfermero apague la telenovela de cada día y deje la taza de café. Al final, el enfermero entra.
    Llévame fuera, al aire libre le dice, con voz ronca. Al principio el enfermero finge no entenderle. Rajit lo repite, en su portugués rudimentario. El enfermero dice que no con la cabeza.
    Consigue levantarse de la cama una figura consumida, tan encorvado que casi es jorobado y tan débil que da la sensación de que una tormenta se lo llevaría volando, y empieza a andar hacia la puerta del apartamento.
    Su enfermero intenta, y no lo consigue, disuadirle. Entonces, le acompaña hasta el pasillo y le sostiene el brazo mientras esperan el ascensor. Rajit lleva dos años sin salir del apartamento; ni siquiera salía antes del cáncer. Está casi ciego.
    El enfermero le acompaña hasta el sol abrasador, al otro lado de la calle y abajo, a la arena de Copacabana.
    La gente que está en la playa se queda mirando al anciano, calvo y podrido, con un pijama antiguo, que mira a su alrededor con ojos sin color que antes fueron marrones a través de gafas de montura oscura con cristales de culo de vaso.
    Él les devuelve la mirada.
   Son dorados y hermosos. Algunos duermen sobre la arena. La mayoría están desnudos o llevan el tipo de atuendo de baño que realza su desnudez y la hace destacar.
    Rajit les conoce, entonces.
    Más tarde, mucho más tarde, hicieron otra película biográfica. En la secuencia final el anciano se cae de rodillas en la playa, como hizo en la vida real, y un hilo de sangre le sale de la bragueta abierta del pantalón del pijama, empapando el algodón desteñido y dejando un charco oscuro en la arena blanca. Los mira a todos, observándoles de uno a otro sobrecogido, como un hombre que al final ha aprendido a mirar el sol.
    Dijo sólo una palabra cuando murió, rodeado de la gente dorada, que no eran hombres, que no eran mujeres.
    Dijo, «Ángeles»  
    Entonces, la gente que estaba viendo la película biográfica, tan dorados, tan hermosos, tan cambiados como la gente de la playa, supo que todo  había acabado.
     Y, en algún sentido que Rajit habría comprendido, así era.

sábado, 24 de mayo de 2014

Redefiniendo las normas de género

Esta serie de hermosas fotos muestra cómo los niños están redefiniendo las normas de género.
Lindsey Morris ha pasado 6 años fotografiando un campamento para niños con disconformidad de género entre las edades de 5 a 12 años.


Morris le dijo a "BuzzFeed" que el campamento "You Are You" "es un refugio seguro, donde los niños reciben apoyo para experimentar un lugar libre de juicio."


La fotógrafa hará público un libro en octubre lleno de recursos para que las familias y escuelas puedan tomar un papel más activo en la vida de los niños LGBT.


Con el fin de financiar el libro y una exposición itinerante de imágenes del campamento, Morris inició una campaña de arranque.


“Estamos viviendo un momento histórico”, explicó Morris.


“Un tiempo y un lugar donde los padres están trabajando juntos, aprendiendo juntos, la mejor manera de abogar por sus hijos y celebrar su individualidad”.


El objetivo final de Morris es que estas imágenes ayuden a esclarecer la percepción de los jóvenes LGBT.


Y de los familiares y amigos que los apoyan.


"Para muchos [de estos niños]  sus percepciones de género no están alineadas con sus cuerpos", dijo la fotógrafa.


“Ellos más tarde pueden identificarse como gay, transexual o en algún lugar intermedio”.


Morris prosiguió explicando: “esta es sólo una manera de ser que siempre ha existido, pero sólo ahora estamos desarrollando la capacidad de decir que está bien no poner a todos en una impecable caja pequeña”.


“Va a requerir de todos nosotros para romper el hábito de asignarle a las personas una etiqueta de género y empezar a pensar en el género con una variedad más amplia”.


Ella no necesariamente piensa que la gente considerará todo eso de forma inmediata cuando vean sus fotografías



Pero Morris tiene la esperanza de que las conversaciones acerca de la identidad de género evolucionen después que las personas las vean.


“Yo sé qué tan solitaria y a veces traumática puede ser la vida para un niño LGBT”, le comentó a BuzzFeed.


“El mirar sobre tu hombro y hacer tu propio camino a través de compañeros curiosos y el acoso ocasional, puede ser agotador”.


“Esa necesidad de explicarse a sí mismo no existe en el campamento. La plena libertad de expresión es algo imperioso y emocionante de presenciar”.


Entérese más sobre la serie de fotografías de Lindsay Morris y su campaña de arranque.


Fotografías de Lindsay Morris (http://lindsaymorris.viewbook.com/)
Fuente: Buzzfeed


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