La muerte nos iguala a todos. Palabras que son más viejas que Matusalén. Eran las palabras de los moralistas cristianos a los ricos a través de las imágenes de la danza de la muerte de los Libros de Horas de finales de la Edad Media o a través de las vanitas del Barroco. Eran las palabras del Anticristo en 1996 dirigiéndose a los defensores de la dictadura de los cánones de belleza. No hay ninguna contradicción en que lo dijeran indistintamente los representantes de los bandos que se consideran contrarios y enfrentados. Porque la gente jamás ha pillado ni tiene pintas de pillar lo que esas palabras les están espetando y se pierden en los detalles sin ver la situación en su conjunto. Porque siempre terminan siendo usadas por los estúpidos para imponer lo contrario de lo que les están espetando esas palabras llorando sangre por ser utilizadas como consignas de los "justicieros sociales" que quieren instaurar ese reino de muerte y de la disolución de todos en la masa en la propia vida. Sabes, ¿no? Las consignas de la gente, del latín gens, gentis, ese grupo genérico de personas, de persona-ae, que era aquella máscara (per sonare, es decir, para hacerse oír) que llevaban los actores en la Antigüedad y que ocultaba su rostro al tiempo que hacía sonar su voz, que sigue auto otorgándose el derecho de decidir quién es persona, que suele ser quien tiene personalidad, eso que hay que hacer desaparecer porque parece ser que es algo nocivo y propio de los que necesitan adscribirse a nocivas "ideologías identitarias". Siempre las de los demás, claro está. Porque ellos no tienen "ideologías" y están tan elevados que ni identidad, ¿sabes? Bueno, no importa, es que me he ido por los cerros de Úbeda refiriéndome a la historia que se ha diluido en el tiempo. Qué fea manía tengo de procurar tener una visión de conjunto. Cristo está muy lejos, vamos a volver al Anticristo, que sigue literalmente vivo. Referente de todos esos aterrorizados por la "objetivación" de los sujetos, aunque pretendan precisamente disolver la subjetividad, que como no ven lo que tienen delante de las narices, se quedan en que rompe contra el suelo las guitarras eléctricas tan bien como ellos mismos, aunque ni sepan para qué. Que apuntan con el dedo soltando como clones "acusaciones" de "aberrantes partidarios de la ideología de género". Que están tan cegados que lo que consideran importante es que rompiera guitarras eléctricas, y no que fuera precisamente alguien que se erigió como el nuevo estandarte de la androginia y la trangresión de los géneros, procurando hacerlo de la forma más explícita posible y desde la concepción misma de su nombre, Marilyn Manson. Ahora sí, ¿no? Bueno, no importa, no creo que pasen muchos meses antes de que comiences a verlo, cuando en nombre de la libertad de expresión (privilegio de unos), como desde Matusalén, para terminar donde he comenzado, tu libertad de expresión vaya siendo cada vez menos libre. Eso que tanto pasa cuando ya no se hacen diferencias entre libertad de expresión y libertad de acción directa y coartadora.
No me hagas caso, es que me he despertado a las 4 de la mañana después de otro día siendo lanzado por unos invasores de ultracuerpos a otros, de estos otros a otros más, y otra vez, y otra vez... Y no estaba de humor para decir exactamente esto en clave de ese humor que en estos momentos no tengo, como suelo hacer siempre para evitar a los quejicas que se quejan de los quejicas. Pero sigo teniendo la fea costumbre que tenía desde pequeño. Sigo siendo un miedoso al que paradójicamente no callan ni dios ni el diablo.
Olvidé mi pavor a la infancia y a la muerte y como niño me hice amigo tras unas tímidas palabras de uno de mis otros yoes enterrado en el cementerio del pueblo. Nunca he sido práctico. ¿Qué podía hacer con aquel niño al que le estaba prohibido salir de su timba? Nada más que hacerle compañía. Nada más que hacerme compañía. Por la pena que me daba el haber aparecido en este universo dentro de una tumba a la salida de agujero de gusano. Por la pena que me doy sepultado en un mundo en el que no me sé mover preguntándome por qué se me colocó en este rincón del multiverso.
Micropoema que forma parte de la serie Pedazos rotos de mi espejo, escritos a lo largo de 15 años (Josu Sein)
Aita,
¿cómo puedo estar enterrado en el cementerio si también estoy en
el coche? ¿No ves la tumba con mi nombre? ¿Pero por qué no me
hacéis caso? ¡Ama, te estoy hablando! ¡Dejad de reíros! ¿Estoy
aquí o en el cementerio?
¿Por
qué estoy tan mojado? Oh, estoy otra vez empapado en sudor tras
otros siete días de carencia de párpados. No ha sido más que otro
sueño disociativo. Nadie está muerto. Nadie está...
¡Aita!
¡Eras tú el que estaba enterrado! Pero no puede ser, tú fuiste
incinerado... Debía de ser alguno de mis tres hermanos nonatos. Tú
ardiste entre llamas que evaporaron aquella piel amoratada tatuada en
mis retinas. Yo encima de ti intentando bombear la seca sangre de un
corazón que no quería seguir más tiempo sujeto a la cama con
correas. Dios, no quiero salir de entre estas mojadas sábanas negras
para encontrarme con la única fuga del sueño que persiste en la
vigilia. Un cocodrilo nacido mamífero por error. Tu función fue
parir y no dar nunca lecciones sobre ningún cómo. No tienes derecho
a echarme en cara que no sepa, si cuando te pregunto cierras los
ojos. Pero sé mucho más de lo que crees. No tuve más remedio que
escoger lo que quería aprender y hacerlo de manera autodidacta. Y lo
que aprendí no ayuda aquí. Ahora entiendo haberme visto desdoblado
en un mundo que no es éste. Si al menos hubiera sobrevivido alguno
de tus abortos... Pero me pulí yo solo. Y a ti un diamante te parece
cualquier vulgar piedra. Pues Pato y Pili me consideran valiente,
¿sabes? Y tu camino a la muerte lo has escogido tú. Ya es la última
muerte. La última...
¡Salta! El vértigo del tiempo en espiral. I hear voices sonando en Youtube y el asfalto obstinándose en no revelar ninguna identidad de cama de agua.El
vértigo del tiempo en espiral. I
hear voices
sonando en Youtube y el asfalto obstinándose en no revelar ninguna
identidad de cama de agua. Nos dejaste muy solos, ángel mío. Pero no te puedo reprochar que no aguantaras seguir encerrado en la torre cuyo guardián te borró matando al dragón con tres miserables sesiones de psicoterapia. Hay quien me piropea porque sobreviví al acoso, a las tres depresiones, a los treinta fenobarbitales y a la hepatitis C, pero yo no puedo presumir de ser un superviviente. No se puede presumir de lo que no se quiere ser. Yo quiero vivir, no sobrevivir. No sobreviviros. Y siento a la Dama de ocho patas y alas membranosas decidiendo a la espina dorsal de quién de mi entorno abrazarse para continuar infligiéndome la misma tortura y vaciándome con más abandonos y soledades. Pero que sepas, maldita zorra, que estoy dando clases por mi cuenta, como siempre, para asesinar a la inercia. Mientras puedes meterte en tu escondite y dejar de impregnar todo con ese olor... Ese puto putrefacto olor que me deja claro que
Sé
que me tengo que ir
Sé
que me tengo que ir
Sé
que me tengo que ir
Sé
que me tengo que ir
Pero
ya dije que nunca me enseñaron el cómo de nada.
Oh exiliado... Take me away from all this death...
Mientras espero fervorosamente a que los dos nuevos discos de la atemporal Diamanda Galás lleguen a mis manos tras cruzar el océano lo antes posible, tengo que agradecerle que durante los meses previos al lanzamiento de All the way dejara escuchar algunos de sus temas, y que desde el pasado 24, día de lanzamiento del disco, su nuevo equipo y ella hayan colgado en Youtube los ocho temas que constituyen At Saint Thomas the Apostle Harlem al completo, mientras que la tónica habitual de las discográficas es la de eliminar de Youtube, cada vez en mayor cantidad y con mayor frecuencia, cuantos vídeos o audios puedan. Todo seguidor de Diamanda, a pesar de no llegar a tanta gente como quisiera por ser una artista auténtica y sin concesiones cuya presencia en los medios es por otra parte cada vez más masiva, pero con una presencia y actividad constantes y un público absolutamente fiel y cada vez mayor, de lo que carece la basura de usar y tirar creada por la MTV que desaparece del mapa para el resto de la vida con todo su dinero tan rápidamente ganado como necesariamente gastado, conoce las razones de su procedimiento inverso al habitual en el mundo de la música (realizar desde mediados de los 90 giras para posteriormente grabar discos con los mejores temas o performances realizadas durante ellas debido a la política de Mute que estaba resultando un obstáculo para la creación y difusión de la música de Diamanda, sin ser un caso aislado ya que son cada vez más los artistas que incluso deciden prescindir de las discográficas en su sentido tradicional), y que las reinterpretaciones de los mismos temas que aparecen en distintos discos nada tienen que ver con una pérdida de originalidad, sino, todo lo contrario, una sorprendente capacidad de improvisación debido a su formación tanto en música clásica como en el free jazz, que tan diferentes los hace entre sí cada vez que decide incluirlos en más discos, a sumar a su sorprendente y admirable capacidad de reescribirlas casi al completo para adaptarlas a su mundo interior dejando de ser meras copias de los originales. Sería por lo tanto injusto, ya que además sus proyectos son siempre conceptuales, algunos de los cuales han sido interpretados en giras mundiales sin terminar siendo grabados y lanzados como productos discográficos, reducir las críticas y análisis a la comparación de temas reinterpretados y regrabados y no contemplar cada disco como una obra total con su propia personalidad y discurso. Así que veamos...
No quisiera con esto ofender a Diamanda, a la que además me une algo más que mi admiración por su música, pero llega a aburrir el que las reseñas de sus discos se reduzcan muchas veces a su sobradamente conocido y admitido virtuosismo como cantante, pianista y compositora, sin aportar nada nuevo y dando la impresión de que pocos se percatan de que otra de las grandes virtudes de Diamanda es el concepto sin fisuras con el que concibe el disco al completo y de la perfecta manera de hilvanar los temas creando una verdadera historia, quizás autobiográfica, incluso tratándose de reinterpretaciones de clásicos del jazz y el blues cuyas letras no han sido escritas por ella, como en este caso. Según diversas declaraciones de Diamanda, el proyecto que tenía en mente para Guilty Guilty Guilty de 2008 fue mutilado por Mute y no tardó en cortar con ellos, lo que sin saberlo a ciencia cierta me hace intuir que, ya que posteriormente se dedicó durante un tiempo a vender temas independiententes descargables desde su web, algunos de los cuales aparecen en este trabajo, se traten quizás de descartes de aquel gran trabajo. Y es que All the way se puede considerar como una segunda parte o continuación de aquel disco. Diamanda es para muchos ofensivamente honesta y escupe a los eufemismos. Quien no sabe lo que es el odio o se dedica a disfrazarlo y reprimirlo, no puede sencillamente tener ni la más mínima idea de lo que es amar. El disco narra a la perfección el desbordante amor y la entrega total de una mujer que es despreciada y traicionada hasta que se venga del ahora objeto de su odio por haber sido deliberadamente dañada. Sí, dejémonos de gilipolleces. he dicho odio y venganza, ese término que es por tanta gente sustituido por el de karma por mera cobardía y para sentirse mejores personas, si bien es cierto que la venganza personal, no la institucionalizada, resulta muy difícil de llevar a cabo si por encima de cualquier otra persona uno valora su propio bienestar. Comenzando por temas en los que Diamanda parece llorar y lamentarse por un amor no correspondido con la misma intensidad ("All the way", "You don't know what love is"), pasa a expresar la rabia que va apareciendo con el amor ignorado ("The thrill is gone"). El odio, el deseo de venganza y su planificación aparecen ("Round Midnight"), algo que lleva a Diamanda a invocar, enfrentarse y quizás incluso convertirse en la Muerte misma lanzando sus desgarradores pero al mismo tiempo melódicos gritos ("O Death"), y finalmente la venganza es efectuada ("Pardon me, I've got someone to kill"), un tema, este último, inusual por estar acostumbrados a que los discos finalicen con un tema más lento o triste, pero que en este caso le concede al disco una perfecta coherencia. ¿Qué mejor que convertirte en la misma Muerte para escapar de ella y del miedo que se le tiene? Aquí tenéis un par de temas, en Youtube podéis escucharlos en su totalidad y orden correspondiente, aunque personalmente agradecería que la gente, tras interesarse por los temas, comprara sus discos para darle a Diamanda la posibilidad econónica de seguir produciendo esa música que quizás no habíais escuchado pero que os ha atrapado.
El título escogido para este disco por Diamanda y su nuevo equipo se debe a que se trata de una selección de ocho temas interpretados en la citada catedral de Nueva York, y no a una selección de temas interpretados en diferentes fechas y ciudades durante la gira que llevaba por nombre Death will come and will have your eyes en referencia al poema musicalizado de Cesare Pavese que da comienzo al propio disco, pudiendo parecer que pierde esa habitual unidad conceptual de sus proyectos, aunque en realidad se trata de un acuerdo con los productores del concierto basado de principio a fin en lo que Diamanda ha denominado canciones de odio, desde el odio temido al deseado, en el que además Diamanda mostró por fin nuevo material compuesto por ella, como la citada "Verrà la morte e avrà i tuoi occhi", o la larga, agónica y bella canción "Die Stunde Kommt", un poema de Ferdinand Freiligath musicalizado por Diamanda, aunque existe una versión anterior compuesta en 1800 por Franz Liszt que nada tiene que ver y que Diamanda detesta, un poema del que Marlene Dietrich quedó absolutamente fascinada y a la que Diamanda dedica el tema. Este disco es quizás el más clásico de toda la carrera de Diamanda desde su primera grabación en solitario de 1982, el disco en el que su formación en música clásica más presente está por encima del free jazz, mostrando más que nunca su formación como soprano con lineales melodías al piano mucho más sosegadas que en casos anteriores, incluso en temas como "O Death", tercera vez que se incluye en uno de sus discos, aunque manteniendo los desgarrados alaridos pero más agonizantes y malheridos. Esta impresión de una Diamanda más herida que me da este disco no va desde luego a debilitarla. De hecho, y sabiendo que posee una ingente cantidad de material inédito, no sólo le deseo, sino que le auguro un futuro musical y profesional del que se encargará su propio sello discográfico, Intravenal Sound Operations, y sus nuevos productores y distribuidores, con mucha más repercusión, beneficios económicos y libertad artística de las que Mute le permitía, y quién sabe si volveremos a escuchar nuevas grabaciones de estudio que retomen las características obras electroacústicas e instalaciones cuadrafónicas con las que se dio a conocer. Aquí tenéis los 2 temas que he mencionado más una versión del tema "Angels" de Albert Ayler en la que vocaliza la melodía de saxo de este tema instrumental.
Gracias por existir, Diamanda. Le debo mucho a tu música por mucho que te empeñes en negar que sea terapéutica, y a tu propia persona.
Autorretrato realizado en julio del 2015 con mis nuevas gafas de sol vintage, semanas después de mi fallido intento de suicidio con 30 fenobarbitales y una botella de absenta (Josu Sein)
Autorretratos realizados con las mismas gafas de sol entre junio-julio del 2016 (Josu Sein)
Los de Diversidad Literaria me van a terminar cogiendo manía de tantos microrrelatos que les envío para sus concursos, aunque por otra parte me deberían de agradecer que los mencione tantas veces en diferentes redes sociales, y yo a ellos que me publiquen gran parte de los que les envío. Y todos contentos. Que hace falta urgentemente alegría de vivir, especialmente en estos últimos tiempos en los que tanta gente nos ha dejado, y es que con un título casi tan extenso como el propio texto de una línea, éste es el microrrelato seleccionado para aparecer publicado en la antología "Microterrores II" junto a unos 550 seleccionados entre más de 1200 presentados a concurso, permitiéndose sólo un microrrelato por autor.
EL LIBRO DE LOS MUERTOS
Deja que los muertos hablen. Nadie mejor que un muerto para aconsejarte sobre la vida.
Josu Sein
Ya habrá tiempo de aprender sobre la vida... Mientras tanto aprovechémosla, y gracias como siempre a Diversidad Literaria. Espero que sigáis igual de activos.
Autorretrato realizado por el propio David Bowie basándose en la portada de "Heroes"
Te vi en el espejo antes de ir a la ikastola, tu mano salió del espejo, y sin parpadear ninguno de tus dos asimétricos ojos me diste un empujón, el primero que se me daría para que dejara de enfrentarme a mí mismo porque no era culpable de nada. Media vida después sigo en ello, pero no sé cuándo habría empezado el camino sin tu imagen, que me llevó a tu música y al cine que protagonizabas, llevándome por lo tanto también a las imágenes, música y cine de otros reflejos del ojo de mi mente. Tú me enseñaste a hacer carne la androginia, mucho antes de la práctica queer. Tú me enseñaste a exprimir cada deseo. Tú me presentaste a Lucifer y sacaste a la luz mi multiplicidad en equilibrio, la multiplicidad que todos llevamos reprimida porque el poder dictatorial siempre lleva uniforme y no puede enfrentarse a la multiplicidad en equilibrio, así que lleva a la autodestrucción a los que la muestran sin pudor haciéndoles saber que son desequilibrados. Tú me enseñaste, mientras me masturbaba y me metía un dedo en el ano, que yo, como tú y como tantos otros compañeros de viaje que me encontraría, también éramos Satán, también éramos adversarios. Tú me enseñaste el valor de lo orgánico, comenzando a dejar de temerlo sin contraponer nunca materialismo e idealismo, mientras saboreaba la leche de los cántaros de Dioniso. Tú me enseñaste cómo fue desfigurada su figura, Dioniso, femenino hijo de Dios y adorador de los placeres extremos. A partir de ti comencé el estudio del universo, fuera y dentro de mí. Tras conocer tu existencia llegarían cientos de maestros más, que quizás no me estuvieran enseñando nada nuevo sino ayudándome a recordar lo olvidado, que de eso se trata, pero tú fuiste el primero. Podría considerarte una figura paterna si no te hubiera querido follar desde que te vi. Y hoy me encuentro con la noticia de tu muerte. Desde hace un año se estaban preparando ya retrospectivas, reediciones, un gran documental sobre ti... Ahora, con más razón, se hará lo mismo elevado a la enésima potencia. Pero en tu caso no creo que se trate de sacar tajada y explotar tu figura. Porque fuiste mil veces homenajeado en vida y te fuiste con el amor de los cercanos y la admiración de millones de fans lejanos, ofreciéndonos tus manos, ofreciéndote a ti mismo, desde que te diste a conocer hasta hoy. No has sufrido la hipocresía de ser homenajeado tras tu muerte, cuando ya no te sirve de nada, sin que nadie se preocupara por ti en tus últimos momentos, algo que han sufrido tantos y tantos dioses. Afortunadamente nos regalaste dos nuevos discos más después de diez años de silencio para que eso no ocurriera. En una entrevista de 1987 declaraste lo siguiente sobre la idea de hacerte viejo: "Cuando eres joven crees que todo lo que haces y dices en tu día a día es
sagrado e importante, y cuando creces te das cuenta de que las acciones
de uno pasan prácticamente desapercibidas dentro de un contexto más
amplio." Qué equivocado estabas. Si algo no has hecho, es pasar
desapercibido. ¿Polvo al polvo? No. Aunque seas recordado, entre tantos y
tantos otros temas, por ése en concreto. Tú tenías todos los polvos del
mundo pero no serás nunca arrojado a la ceniza. Tú permanecerás...
Versión de "My Death" de Jacques Brel
...Angel or Devil, I don't care. For in front of that door, there is you.
Hermosa imagen de una impúdica Ofelia, una Laura Palmer llevada al pasado por el arroyo que húmedamente la mató despertando el deseo sexual necrófilo de los prerrafaelitas que quieren inmortalizarla en sus lienzos... ¿Pero de qué lienzos hablamos? Porque si bien he dicho que se trata de una imagen, no se trata de una imagen pictórica sino fotográfica. Toda la obra fotográfica de la joven china Zhang Jingna, nacida en 1988, se puede calificar de pictórica, especialmente su obra más personal, si bien es verdad que ni en sus fotografías de moda renuncia a esa sensualidad y sexualidad que se despierta entre la niebla de los ojos de quien ha soñado en sueños lúgubres e inquietantes a estas damas de la oscuridad mojando las sábanas para sentirse como Ofelia en el arroyo. Jóvenes que se zambullen en el agua, ¿para sentir la vida o la muerte? Que visten sus desnudos cuerpos con flores, ¿porque inspiran fecundidad o porque son el adorno perfecto de un bello cadáver? Que dejan que sus lacios cabellos ondeen en el viento, ¿como algodonosas nubes o como las irresistibles llamas del infierno? La dualidad a la que los humanos no podemos renunciar es destapada por esta joven promesa de la fotografía que ya es inspiración para muchos nuevos fotógrafos y fotógrafas. Os dejo observando estos arquetipos de la vida y la muerte, la fragilidad y el aterrador desafío, y que la humedad sea con vosotros...
Las putas llamadas que sonaban a las jodidas 6 de la mañana ya no
suenan, y nunca pensé que desearía tu egoísmo. Intentando siempre romper
las cadenas que nos unían, la consciencia de que nunca deseé que
desaparecieran provoca marcas en mis muñecas. Mientras dejas sonando el
maldito vídeo de "Into the groove" de Madonna un viento proveniente de
ti nos lleva a cogernos de la mano a Pere, lo que siempre quisiste, pero
siempre me quedará la duda de si tus
alas se desplumaron o al contrario consiguieron el cambio que les
querías atribuir. Porque como dijo nuestra pelirroja predilecta, siempre
me encontraba con tus escritos en mi muro. Mientras te detesto por
haberme dejado un virus potencialmente mortal para nunca olvidarme de
ti, vuelvo a sentir el amor que sentí cuando todo parecía encauzarse.
Cuántas veces te dije que por muy sanos que sean los cereales, un
celíaco va directo al hospital si los prueba, y tú no querías aceptar la
analogía con tu caso. Malditos psiquiatras que deciden quién es válido
para la uniforme sociedad en la que nos ha tocado vivir. ¿Pero por qué
no rompiste todos los espejos que ponían delante de ti hasta encontrar
aquel que no estaba manipulado? Todos cojeamos de una pata. No tenías
más que sentir correr por tus venas las medicinas que te hubieran
impedido tropezarte por culpa de esa cojera. Sólo nos queda unir los
dispersos pedazos de cristal que uno de tus impulsos te llevó a
resquebrajar, vernos en el espejo tal como tú deseabas, y anudar las
roturas que el orgullo provocó en la cuerda que nos unía a todos
nosotros. Porque como nunca pensé que sentiría, sigues estando entre
nosotros intentando enmendarlo todo tras fallarte a ti mismo. La rabia y
el amor se entremezclan en la bilis que recorre mi organismo, Roger de
mis pulmones. Sigue fumando y expulsa el humo a mi boca mientras duermo,
si consigo dormir, sin saber aún si he encontrado al ángel que sopla
polvo de oro sobre mis párpados provocando el consecuente sueño, o al
diablo que hace resonar en mis oidos tus gritos y carcajadas. Estúpida
duda, porque lo único que importa, y nada más, es que te quiero, ángel
mío.
NOMBRES SAGRADOS
Los nombres con los que somos bautizados son útiles, prácticos y
funcionales, pero no dejan de ser una mentira en una cultura que
considera la multiplicidad un trastorno. Nuestros verdaderos nombres,
aquellos que representan diversas facetas y que nos hacen tomar un
aspecto diferente cuando son utilizados para llamarnos, para invocarnos,
los vamos descubriendo a lo largo de la vida, hasta dejar de ser
humanos para ser dioses y diablos, las 2 caras de la misma
moneda. No se trata de inventarse nombres. Se trata de descubrir por
diferentes medios aquellos que despiertan aspectos ya existentes. Hay
gente que muere sin descubrir ninguno. Hay quien muere llevando a sus
espaldas decenas de ellos. Y algunos de ellos pueden resultar peligrosos
según y cómo los percibamos, porque la pura objetividad es una quimera,
una zorra mentirosa de la que más te vale no fiarte. Y así encontraste
uno de los tuyos, y lo utilizaste. Numaios. Al no llamarte nadie,
decidiste invocarte a ti mismo desconociendo que puede implicar el
repliegue hacia ti mismo hasta el punto de que tu alrededor te llega
sólo bajo la forma de escurridizas sombras cuyos ecos te marean.
Numaios, nacido en otro planeta, raptado por un cíclope de reducida
visión espacial, rescatado y condenado a viajar congelado por el espacio
hasta encontrar el reino de Hades mientras escucha las voces de los que
viajan con él. Contigo. Así que al invocarte a ti mismo precipitaste tu
salto del tiempo al espacio para llegar a Hades. Háblanos con esa
capacidad telepática del nombre invocado mientras nosotros seguimos
viajando y tú orbitas fuera del tiempo. Los que ni estamos dispuestos ni
podemos dejar de sentirte te escucharemos en ocasiones, a medida que
vamos descubriendo nuestros nombres y somos capaces de mirar hacia
dentro. Para ello te llamo. Para ello te invoco. Numaios. Roger.
Antes de pasar a analizar
esta obra, extensible al resto de sus trabajos, es conveniente dar
algunos apuntes sobre la propia Diamanda Galás.
Norteamericana de
padres griegos ortodoxos, desde pequeña fue animada por su padre a
tocar el piano, pero no así a cantar debido a la tradición griega
en la que las prostitutas cantaban para atraer a clientes, imposición
a la que no hizo caso (más adelante se verá cómo paradójicamente
Diamanda ejerció como prostituta, época en la que ya mayor de edad
descubrió su capacidad como cantante), desarrollando su voz hasta
alcanzar las 3 octavas y media y siendo hoy en día comparada con
Maria Callas, pero nunca se quiso limitar a ser una soprano (o bajo,
ya que es capaz de alcanzar los 2 registros) y pianista clásica, ya
que según ella no importa tu voz per se, sino lo que haces con ella,
que es donde se encuentra la virtuosidad y no en unos atributos
inherentes desde el nacimiento que sólo se utilizan para imitar
estereotipos de lo que se considera "bueno", al igual que
lo que haces con tu cuerpo, razón por la cual estudió artes
escénicas además de Bioquímica, especializándose en inmunología
y hematología. Feminista radical, maníaco depresiva y con tendencia
a la soledad y el aislamiento, cree profundamente en el poder de la
empatía hacia los grupos desfavorecidos, como pueden ser los
exiliados, los presos políticos, las víctimas de genocidios, los
enfermos mentales recluidos, los homosexuales y especialmente los
enfermos de SIDA con los que trabaja codo con codo no sólo a través
de su música y performances, sino buscando nuevas soluciones y
medicinas debido a sus estudios científicos (su amado hermano murió
de SIDA). Tampoco se ha olvidado nunca de las personas abandonadas,
decepcionadas y engañadas en el amor. En todos estos grupos es en
los que ha basado la mayor parte de sus trabajos y su discografía.
Tras estos apuntes
resulta más fácil entender esta obra y poder analizarla desde 2
puntos de vista; el del feminismo radical y el de poder o no
clasificarla en alguna corriente artística o forma de arte, para lo
que en primer lugar adjunto el link que conduce a la escucha de esta
pieza incluida en su primer disco de 1982, "The Litanies of
Satan", y la letra traducida al castellano.
MUJERES SALVAJES CON
CUCHILLOS DE COCINA (CANCIÓN DE AMOR HOMICIDA PARA SOLO DE GRITO)
Me encomiendo a mí misma
a una muerte sin importancia,
a la amputación de todas
las manos que buscan,
tirando, sujetando, con
la fuerza de naciones, de sirenas,
en una interminable dicha
sangrienta hacia una muerte de mero salvajismo
y el nacimiento de blanco
nacarado terror.
Mujeres salvajes con
venas cortadas y úteros desparramados,
cantando canciones sobre
el instinto de la muerte con voces todavía no escuchadas,
alabando nada excepto la
promesa de la Muerte en la tierra,
riendo mares de sonrientes ojos rojos,
todas lavadas en la
orilla y devoradas por fuertes y ciegas arañas.
Me encomiendo a mí misma
a una muerte más allá de toda esperanza de redención,
más allá del deseo de
olvido,
más allá del deseo de
sentir todas las cosas en cada momento,
pero para nunca olvidar,
para asesinar en nombre del asesinato,
y con un puro y el más
feliz de los corazones,
elogiar y redimir la
Enfermedad.
Tras la escucha de la
pieza y la lectura de la letra, podemos centrarnos en primer lugar en
su contenido y su intención, que además de tratar sobre la
esquizofrenia y el comportamiento extremo tal como explica Diamanda
(no será la primera vez que edite discos con "canciones de amor
homicidas") y dejar claro que cantar acerca de la muerte muestra
lo importante que es la vida, aboga claramente por un feminismo
radical en contra de cualquier tipo de opresión sobre la mujer que
muchas otras feministas no compartirían, y es que en muchas
ocasiones su feminismo roza la misoginia, siendo ella misma la que
declara que no sabe cuál es la razón, pero que todos sus escritores
favoritos, como Oscar Wilde, Charles Baudelaire, Friedrich Nietzsche
o William Burroughs, son o han sido misóginos. Esta actitud tan
radical es la que provoca que pocas de sus obras traten del feminismo
explícitamente, salvo en casos como éste, pero siempre deja patente
su admiración por las mujeres que actúan además de quejarse, como
comienza a ocurrir en el mundo musulmán, y critica la vertiente del
feminismo que defiende el concepto de "femineidad" marcado
en realidad por la cultura machista. Esta clase de feminismo es más
que evidente en su imagen andrógina, en su forma de cantar y en su
manera de actuar. Diamanda, tras independizarse de sus padres a los
19 años, ejerció como prostituta en California como reto personal,
donde la prostitución es ilegal y por lo tanto la primera
delincuente es la propia prostituta a pesar de las cuatro violaciones
que sufrió, razón por la cual siempre defendió a la prostituta
Aileen Wuornos sobre la que se realizó la película "Monster"
y se mostró absolutamente en contra de su pena de muerte y de la
pena de muerte en general. La propia Diamanda, junto a sus amigas
transexuales y drag-queens de las que dice que aprendió lo que era
la femineidad, iban siempre armadas con una navaja, y es que Diamanda
cree en la fuerza del odio y la venganza personal, pero esta venganza
nunca ha de ser institucionalizada como lo es la pena de muerte,
acercándose así a posturas como la del mencionado William Burroughs
con el que tuvo buena relación, quizás debido a la aparente
misoginia de ambos que probablemente no sea más que eso, aparente.
Fue en esta etapa cuando sus amigas le comenzaron a decir que tenía
buena voz, voz que desarrolló tras comenzar a consumir LSD para
liberarse de las represiones de una familia griega ortodoxa en EEUU
en la que ninguna referencia al romanticismo tenía cabida. Diamanda
ha declarado en diversas ocasiones que los violadores deberían de
ser castrados, violados analmente y llevar el tatuaje de "VIOLADOR"
en la frente hasta el fin de sus días, fin que no debe ser
inmediato. De hecho fundó un escuadrón vigilante anti-violación y
procastración llamado "Las vaginas en cuero negro". El
título de esta pieza en concreto, con la música y la letra
compuesta y escrita por ella, proviene de la tradición griega. En
los funerales, las mujeres presiden el ritual cargando cuchillos
largos. Según ella es un ritual acerca del poder de las mujeres que
ellas usan para inspirar venganza por aquellos que fueron asesinados,
mujeres que nunca perdonan nada. Su feminismo radical llega hasta el
punto de que alrededor de los 30 años se esterilizó por considerar
obscena la idea de la maternidad, diciéndole al cirujano que quemara
sus ovarios. Quizás algunas experiencias autobiográficas pudieran
ser ficticias para conformar un personaje que actúa de una manera
ejemplarizante, aunque hechos como que lleva en los dedos de una mano
tatuado "We Are All HIV" son ciertos, y aquí a pesar de
estar de acuerdo con matices de "la muerte del autor" ya
que cada individuo percibe diferentes aspectos de la obra que ni la
propia Diamanda quizás realizara conscientemente, de manera que los
que conectan con esos aspectos pueden ser así más capaces de
desarrollarlos en sí mismos como individuos y como grupos con otros
individuos que han sentido lo mismo, me cuesta muchísimo alejarme de
la noción casi romántica de autor en artistas tan personales e
identificables como Diamanda, y cuanto más críptico sea su
contenido y por lo tanto con un estilo muy identificable, aún más,
como me ocurre con Tori Amos en la música o David Lynch en el cine
(es un ejercicio divertido subir tus propias obras a internet,
fotografías y textos en mi caso, para ver lo que la gente opina y da
por hecho sobre tu persona y tu estado de ánimo), si bien es cierto
también que además de autora, el rol de Diamanda como artista que
odia el apropiacionismo es el de pedagoga, historiadora y revulsiva
social. El romanticismo y el activismo social van de la mano en el
caso de Diamanda. Lo que está claro es que el relato de estas
experiencias autobiográficas defiende una postura ante la vida
basada en que una mujer no debe ser definida como tal únicamente al
reproducirse y que no está constituida hormonalmente para ser
pasiva, siendo dicha pasividad parte del adoctrinamiento masculino,
con lo que si bien el sexo puede ser biológico existiendo también
la intersexualidad, el género en la cultura occidental, o mejor
dicho cultura de tradición monoteísta, es una representación y una
construcción social del patriarcado atacado por Diamanda ferozmente.
Una mujer es un individuo que ha de tomar conciencia de sí mismo,
ser activa y tomar las riendas liberándose de toda imposición
social.
Pasemos ahora a
analizar la obra no desde su contenido sociológico sino desde su
contenido formal y artístico. Aunque muchas de estas piezas están
preparadas para ser contempladas también en forma de performance,
lamentablemente no se encuentra en la red la correspondiente a esta
pieza, pero ya que una forma de mirar es la de imaginar, no existe
ningún impedimento para que gracias a la posibilidad de copia y
reproductibilidad que nuestra época nos proporciona, disfrutemos o
padezcamos de lo que Diamanda quiere transmitir con unos buenos
cascos en una habitación a oscuras. Diamanda suele explicar
detalladamente el porqué de sus actuaciones, en las que el público
no interviene directa y físicamente, pero debido al poder de la
empatía en el que cree, como se ha señalado en la introducción,
consigue que el público no consista en meros espectadores. Han de
ser participantes, partícipes del dolor o la rabia de los colectivos
desfavorecidos que Diamanda encarna, utilizando múltiples lenguajes
(inglés, castellano, francés, italiano, alemán, griego, árabe...)
y tonos de voz. Los lugares en los que realiza sus espectáculos, muy
dispares entre sí, como pueden ser teatros clásicos, museos,
pequeños locales, iglesias e incluso cárceles e instituciones
psiquiátricas, ayudan también a que no sea encasillada como mujer
que se aprovecha de ciertas causas sin creer en ellas y poder
interactuar con diferentes perfiles de individuos. Para esta pieza en
concreto, como continuaría haciendo a lo largo de su carrera, así
como para su representación en forma de performance, utilizó
efectos de iluminación y coreografías, incrementó la reverberación
y manipuló las coordinadas sonoras y espaciales mediante la
utilización de 4 o 5 micrófonos distribuidos en un sistema de
sonido cuadrafónico, utilizando drogas para entrar en estado de
trance y dirigiendo ella misma su actuación mediante "partituras
cinemáticas", como las denomina ella, que usa incluso en sus
conciertos de piano y donde se marcan los cambios de iluminación, de
tono, los movimientos del cuerpo, etc., ya que Diamanda, a pesar de
haber estudiado piano desde pequeña y haber dado recitales clásicos
siendo una adolescente, no sabe leer bien partituras clásicas. Como
se puede constatar en esta obra, ha sido influenciada por el
"Schrei", término proveniente del teatro expresionista
alemán, caracterizado por elevados estados de conciencia y de
emociones, así como de gesticulaciones y voz (hablar con el cuerpo y
moverse con las palabras). Sin llegar a extremos como los de los
accionistas vieneses, Diamanda, cuyas grabaciones se suelen realizar
en directo o en el estudio de una sola vez, ha acostumbrado a
encerrarse en jaulas y habitaciones de aislamiento para meterse en la
piel de los enfermos mentales recluidos y conseguir que su público
se meta también en la piel de ellos de manera que dejan de ser meros
espectadores y oyentes, se ha desnudado y se ha cubierto de sangre en
una anti-misa realizada en defensa de los enfermos de SIDA en la
Catedral St John the Divine de Nueva York, ha realizado prácticas
masoquistas, se ha dado baños de agua helada, e incluso en sus
conciertos de piano más "clásicos" en los que
(sub)versiona clásicos del blues hasta hacerlos irreconocibles ya
que parecen temas (re)escritos por ella, además de musicalizar
poemas de gente como Pasolini o poetas románticos franceses del
siglo XIX, ha llegado a dejar el piano manchado de sangre debido a su
extrema manera de tocarlo y los golpes que le da a modo de percusión.
En el plano no artístico, aunque cabría preguntarse si todos los
acontecimientos de su vida no están íntimamente relacionados con su
arte, además de lo ya relatado en su etapa como prostituta, su
esterilización y el tatuaje en sus nudillos, también llegó cuando
era estudiante de Bioquímica a unirse a un movimiento estudiantil
radical que declaraba que la experimentación médica debía
realizarse en cada uno de los investigadores, decidiendo que podría
hacer de su vida y su cuerpo su propio experimento de investigación,
actitud que ha mantenido. Debido a estos experimentos sobre sí misma
adquirió una hepatitis C. Es importante señalar aquí que Diamanda
se considera ante todo músico, sea cual sea la forma en que
represente esa música (de hecho grabó un disco de rock junto a John
Paul Jones, bajista de Led Zeppelin, y ha colaborado con gente como
Leonard Cohen o Recoil), razón por la que las piezas preparadas para
ser contempladas como performances son también incluidas en sus
discos de manera que, como ya se ha señalado, podemos imaginar,
sentir y empatizar con su escucha de manera tan fuerte como se podría
conseguir viéndola en directo (yo mismo la he visto 2 veces en
directo y tengo toda su discografía que escucho a oscuras, y ambas
experiencias son igual de intensas, con sus diferencias y sus
analogías). Es por este motivo que resulta importante recurrir aquí
a la tan manida pregunta no ya de si es arte o no, pregunta que se
creía superada tras "La muerte del arte" de Danto pero que
en la práctica se sigue planteando aunque en este caso es difícil
negarlo, sino si es música o no. De hecho he constatado entre mis
amigos cómo no se formulaba en forma de pregunta sino de
aseveración: "Esto no es música, es ruido". Probablemente
esta gente opinará lo mismo sobre una ópera china si es que no ha
escuchado nunca ninguna, a pesar de la innegable musicalidad incluso
de los gritos más desgarradores de Diamanda sin ningún otro
acompañamiento, musicalidad debida a la acertada combinación de
sonidos. Probablemente también esta gente perciba aspectos en la
obra de Diamanda que todos podemos llevar dentro y que nos
aterrorizan, actitud que repugna a Diamanda al llevar a la
marginación de determinados colectivos. Como ya se ha indicado, es
la propia Diamanda la que se negó a ser una clasicista pianista y
cantante de ópera imitadora, aunque reúne todas las aptitudes. No
sólo porque no pare de versionar temas clásicos de blues sino
porque lo que pretende es precisamente lo mismo que ese género
musical, materializar el dolor y las emociones y hacer partícipes de
ellas a los demás, ella misma se define como cantante e intérprete
de blues, además de versionar también en ocasiones temas de
flamenco sin que para mi sorpresa expertos en flamenco adviertan las
analogías entre el "quejío" flamenco y los
desgarramientos de voz y los lamentos de Asia Menor a los que
Diamanda recurre constantemente.
Debido a que no se
puede encontrar una performance de la pieza analizada en relación
con toda la persona de Diamanda Galás y su proyección social y
artística, adjunto 3 links a cortos vídeos, pudiéndose ver en el
primero cómo Diamanda juega con diversos micrófonos y una
"partitura cinemática", al igual que en "Wild Women
with Steak-Knives", y en los siguientes la importancia que le da
a la decoración, la puesta en escena y el movimiento de su propio
cuerpo en sus performances.
Considero conveniente
mostrar una actuación de Diamanda en la que versiona una jota
asturiana como si se tratara de "cante jondo" para dejar
constancia de su faceta como "mera" músico:
Tras el
análisis de "Wild Women with Steak-Knives"
contextualizando la pieza con el resto de la obra de Diamanda y su
propia vida e ideología, aspectos prácticamente inseparables, como
conclusión quizás no quede más remedio que lanzar preguntas al
aire. ¿Es Diamanda Galás feminista, al contrario incluso machista
para según qué tipo de feministas, o va más allá de cualquier
tipo de sexismo? ¿Conduce al pesimismo la letra del tema o anima a
una actitud fuerte ante la vida y la muerte? En base a la conducta de
Diamanda en el plano artístico y su vida cotidiana, ¿es Diamanda
performer? ¿Accionista? ¿Situacionista? ¿"Mera" músico?
¿Todo ello o nada de ello? ¿Dentro de qué movimiento y/o género
musical se inscribe "Wild women with Steak-Nives"? Quizás
todos estos nuevos "ismos" no sean más que el síntoma de
unos analistas academicistas incapaces de entender la sociedad y el
arte actuales y empeñados en seguir clasificándolo todo en base a
la metodología del pasado sin que hoy en día tenga ya demasiado
sentido.
Cuenta
la leyenda que una adolescente de origen polaco se perdió en el
bosque una noche de verano. Tuvo que pasar allí la madrugada entera,
tratando con los lobos, bailando con los zorros, recogiendo los
cuerpos de unos gorriones muertos, alimentándose de flores salvajes
y, finalmente, durmiendo entre una familia de hermosos ciervos.
Es
una leyenda, decíamos, y como toda historieta de cuento de hadas
puede que sea una sencilla invención que algunos idearon sólo para
poder explicar la vida inexplicable de Laura
Makabresku.
La pequeña polaca se convirtió en adulta, y a través de la
fotografía, la poesía y el cuento trasladó al arte aquella
aventura verdosa sucedida en una noche estival.Makabresku
vive ahora en Cracovia, y desde allí realiza sus enigmáticas
fotografías, todas ellas envueltas en un aura silenciosa.
Tonalidades que recuerdan a instantáneas antiguas. Protagonistas
adolescentes que invitan a un violento erotismo. Animales vivos o
disecados (apenas se diferencian) que demuestran cuán efímera pero
deliciosa puede ser la vida.
Las
obras de la joven polaca nos hacen pensar entonces en un mundo
paralelo en el que la adolescencia es ardiente, la sangre es bonita,
la noche es tan luminosa como el día, y la muerte se convierte sólo
una etapa más de nuestras vidas, a la que para nada deberíamos
concederle tantas lágrimas.